Sebastián Enrique Marset Cabrera, conocido como «Omelet», fue arrestado el 13 de marzo en Bolivia y trasladado a Perú, antes de ser llevado a Estados Unidos al día siguiente. Actualmente, se encuentra recluido en el Centro de Detención para Adultos William Gene Truesdale en Alexandría, Virginia, a 15 kilómetros de Washington D.C.
El 25 de junio, la Fiscalía Federal presentó cargos formales contra Marset por conspiración para narcoterrorismo, posesión de cocaína con intención de distribuir, así como conspiración y lavado de dinero. Su juicio está programado para el 11 de enero de 2027, aunque sus abogados han intentado demorar el proceso y excluir ciertas pruebas.
El 7 de septiembre, los fiscales federales Anthony T. Aminoff y Catherine Rosenberg respondieron a una moción de la defensa que buscaba desestimar las pruebas obtenidas a través de conversaciones con agentes de la DEA, argumentando que estas eran informales y, por lo tanto, inadmisibles. La Fiscalía, por su parte, sostiene que las declaraciones realizadas de forma voluntaria son aceptables como evidencia.
Las conversaciones entre Marset y los agentes de la DEA, identificados como Reyes y Vega, fueron grabadas con su consentimiento durante un vuelo de Bolivia a Perú. En estas interacciones, Marset admitió algunas alegaciones, aunque disputó otras, y se le aconsejó que hablara con su abogado sobre sus inquietudes.
El 14 de marzo, Marset se reunió con tres investigadores en el aeropuerto internacional Dulles, donde se le ofreció la oportunidad de colaborar con las autoridades a cambio de una posible reducción de pena. Durante este encuentro, el acusado hizo comentarios en tono de broma sobre cómo ciertas informaciones podrían beneficiarle en su sentencia.
Días después, mientras era trasladado al Tribunal Federal, Marset confesó tener inversiones en una carga de 10 toneladas de cocaína y poseer dinero y relojes de lujo en cajas fuertes encontradas en su domicilio en Bolivia. Los agentes le recordaron sus derechos, pero él continuó proporcionando información.
Recientemente, la Justicia Federal de Estados Unidos rechazó las solicitudes de Marset para excluir pruebas, lo que significa que la información recopilada por la DEA será utilizada en su juicio. Si es declarado culpable, se enfrenta a una posible cadena perpetua, ya que ha sido descrito como uno de los narcotraficantes más importantes de América del Sur, apodado el «Rey del Sur», por su tráfico de toneladas de cocaína valoradas en millones de dólares.
