Durante una reciente conferencia de prensa, el ministro del Interior, Enrique Riera, reveló que el número de agentes policiales ha crecido de 26.793 a 37.611 desde el inicio de su gestión, con un incremento adicional de 5.000 efectivos que se espera para diciembre, lo que llevará la cifra total a 42.611.
Riera destacó que de los policías actuales, 28.916 están dedicados a labores de prevención y seguridad, lo que se traduce en una ratio de 2,8 policías por cada mil habitantes, casi alcanzando el estándar de 3 recomendado por la ONU. El ministro subrayó que este avance es significativo para mejorar la seguridad pública.
El resto del personal se compone de 5.395 efectivos en agrupaciones tácticas de operaciones especiales, como la FOPE y el GEO, y 3.300 agentes dedicados a la investigación criminal. En respuesta a las críticas sobre la formación de nuevos suboficiales, Riera aseguró que la carga horaria de 2.110 horas de formación cumple con las exigencias del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), a pesar de ser un año de preparación intensiva.
El titular del Interior también se refirió a la implementación de pruebas de polígrafo y exámenes de integridad para la cúpula policial, con un total de 450 pruebas realizadas en tres años, afectando a cinco promociones de oficiales. Riera explicó que, de las 189 desvinculaciones en su gestión, no todas son por corrupción, y enfatizó que el proceso de integridad está avanzado en comparación con la administración anterior.
En cuanto a la percepción de inseguridad, Riera argumentó que los sentimientos de desprotección de la ciudadanía son subjetivos y contrastó estas percepciones con informes internacionales que posicionan a Paraguay entre los países más seguros de América Latina, con una tasa de homicidios de 6,1 por cada 100.000 habitantes.
El ministro resaltó la necesidad de un enfoque coordinado entre las instituciones del Estado para mejorar el sistema de justicia, mencionando que el trabajo de la Policía es solo un eslabón en un sistema que también incluye a fiscales y jueces. Finalmente, Riera abordó el tema de las adicciones, defendiendo un enfoque humanitario que no criminalice a los consumidores que no han delinquido, y abogó por la atención profesional en lugar de la prisión.
