Cómo las fantasías de Bunny Mellon, la compradora de joyas más excéntrica de Estados Unidos, dieron forma a la nueva colección de Tiffany

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Bajo un enigmático túnel de ramas, adornado con parterres, se extendía una mesa interminable decorada con bellos arreglos florales. Cada silla dorada, acompañada de fina porcelana y cubiertos de plata, aguardaba a celebridades como Greta Lee, que lucía un collar de crisoprasa con un centro de diamantes y una aguamarina de 22 quilates, y Connor Storrie, que llevaba un broche de espesartina de 66 quilates rodeado de zafiros y diamantes. Este túnel era solo una de las referencias al mundo creativo de Bunny Mellon, destacada figura del círculo de Truman Capote y un ícono del mundo social, reconocida por su aprecio por el arte y el diseño, así como por ser coleccionista de de Jean Schlumberger, el destacado diseñador de joyas que dejó una huella imborrable en la marca neoyorquina. Schlumberger, que fue la mente creativa detrás de la marca durante tres décadas, sigue siendo una figura influyente en la actualidad. La celebración se convirtió así en un homenaje a la opulencia, la elegancia y la estética que caracterizan a estas influencias en el arte de la joyería y en la creación de un ambiente vibrante y sofisticado. Este evento no solo destacó la magnificencia de las piezas, sino también la conexión emocional y cultural que representan para quienes las portan.


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