La inversión extranjera directa (IED) mundial mostró signos de recuperación en 2025, con un incremento del 6% que llevó los flujos globales a alcanzar los 1.624 mil millones de dólares. Sin embargo, este crecimiento se ha caracterizado por una notable concentración de capitales en ciertas economías y sectores.
Las economías desarrolladas recibieron 723 mil millones de dólares, un 11% más que en 2024. En contraste, los flujos hacia las economías en desarrollo crecieron solo un 2%, superando los 901 mil millones de dólares. A pesar del aumento, la IED en países desarrollados se mantiene un 13% por debajo del promedio de los últimos 15 años, mientras que en economías en desarrollo se encuentra un 23% por encima de ese promedio.
América Latina y el Caribe, en este contexto, registraron un desempeño positivo, con un aumento del 14% en los flujos de inversión, alcanzando aproximadamente 188 mil millones de dólares en 2025, excluyendo los centros financieros extraterritoriales del Caribe. Sin embargo, el crecimiento fue desigual entre los países de la región.
Brasil se consolidó como el principal receptor de inversión, con un aumento del 23% en sus flujos de capital. Chile mantuvo una posición destacada, especialmente en los sectores de energía y minería. Por su parte, Perú logró duplicar sus flujos de inversión en el mismo período.
El informe de la UNCTAD también destaca a Paraguay, un país en desarrollo sin litoral, que junto a Bolivia vio un incremento del 40% en sus entradas de IED en 2025. En Paraguay, se subrayan proyectos greenfield, con inversiones nuevas que superan los 540 millones de dólares en telecomunicaciones, impulsadas en parte por la disponibilidad de energía hidroeléctrica a bajo costo.
Dada la situación de los países en desarrollo sin litoral, donde la captación de capital extranjero es más complicada, este crecimiento en Paraguay cobra especial relevancia. Las inversiones se han concentrado en sectores como energía renovable, infraestructura y telecomunicaciones.
Un análisis del Banco Central del Paraguay y del Fondo Latinoamericano de Reservas indica que entre 2008 y 2024, la inversión directa en Paraguay promedió 590 millones de dólares anuales, equivalente al 1,6% del PIB, con una diversificación notable en el origen de los capitales, que pasaron de 39 a 68 países inversores.
La composición sectorial de la IED también muestra mayor diversidad, con los servicios no financieros representando el 44% de los flujos acumulados, seguidos por manufactura (26%) y servicios financieros (20%). Este aumento en la participación de servicios, que incluye telecomunicaciones y transporte, refleja un cambio estructural en la inversión.
La UNCTAD advierte que las perspectivas futuras para América Latina y el Caribe dependerán de la capacidad de los países para transformar sus recursos naturales y adaptarse a la reorganización de las cadenas productivas, buscando flujos de inversión más estables y diversificados. En este marco, América del Sur se presenta en una posición favorable, liderando el crecimiento regional en 2025, mientras que Paraguay muestra señales alentadoras en la atracción de nuevas inversiones.
