La trayectoria del exsenador cartista Hernán David Rivas, actualmente enfrentando un juicio por presunto título falso de abogado, ha estado marcada por el respaldo de prominentes figuras del gobierno, incluidos Santiago Peña y Basilio “Bachi” Núñez. Rivas, quien llegó a presidir el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), ha sido apoyado en varias ocasiones por autoridades del cartismo, a pesar de las controversias que lo rodean.
El presidente de la República, Santiago Peña, mantuvo su defensa hacia Rivas hasta abril del año pasado, cuando se vio obligado a renunciar a su banca. Peña, incluso tras la acumulación de evidencias en su contra, declaró no sentir vergüenza por la situación de Rivas. Junto a él, otros políticos como el vicepresidente Pedro Alliana y Raúl Latorre, presidente de la Cámara de Diputados, también han sido críticos en la defensa del exsenador.
En el Senado, Rivas logró 26 votos, principalmente del Partido Colorado y del bloque libero-cartista, donde se contaron nombres como Noelia Cabrera Petters y Édgar López, quienes también apoyaron sus candidaturas anteriores. Sin embargo, su intento de justificación durante una conferencia de prensa resultó en un mayor desprestigio, al tratar de involucrar a colegas como Silvio Ovelar y Juan Carlos Galaverna como defensores.
La complicidad política que facilitó la carrera de Rivas ha suscitado un debate amplio sobre la ética en la política paraguaya. Los vínculos con figuras como Erico Galeano y el senador Derlis Maidana, quienes también apoyaron sus ascensos, destacan un patrón de respaldos que ha mantenido a Rivas en el centro de la política a pesar de sus problemas legales.
A medida que se acerca el juicio, las acciones de Rivas y su red de apoyo continúan generando controversia y cuestionamientos sobre la integridad de las instituciones. La situación también ha llevado a la población y a analistas políticos a reflexionar sobre el impacto de los intereses personales en la política nacional y la justicia.
