La situación crítica del Instituto de Previsión Social (IPS) se ha hecho evidente con la filtración de un informe de la Gerencia de Salud, que revela el vencimiento de más de 36.000 unidades de medicamentos esenciales entre 2023 y 2025, generando pérdidas que ascienden a G. 1.801.085.445.
Los documentos indican que, durante esos años, el IPS ha acumulado un stock de medicamentos de alta complejidad y alto costo sin ser utilizados, mientras los asegurados enfrentan una grave falta de fármacos en los hospitales. Esta ineficiencia ha llevado a muchos pacientes a recurrir a alternativas costosas para continuar sus tratamientos.
El informe expone que, en el periodo mencionado, los pacientes han experimentado dificultades extremas, incluyendo la necesidad de financiar sus propios medicamentos en farmacias privadas. Esta situación contrasta con la inacción del IPS, que tiene almacenados productos que deberían estar al servicio de la población.
Entre los responsables de este derroche figuran el expresidente Jorge Brítez y su sucesor, Isaías Fretes, quienes actualmente enfrentan cargos por malversación de fondos públicos. Asimismo, la Gerencia de Abastecimiento y Logística, a cargo de Jaime Caballero, también se encuentra bajo investigación, evidenciando una cadena de decisiones cuestionables en la gestión de los insumos.
Un pedido de auditoría sobre estas irregularidades fue solicitado el 14 de julio, pero su tratamiento fue postergado 15 días a raíz de una solicitud de la consejera Bettina Albertini, lo que ha despertado aún más críticas sobre la falta de urgencia en el análisis de los problemas institucionales.
El desglose de las pérdidas anuales muestra que el año 2023 fue el más afectado, con G. 1.617 millones en medicamentos vencidos, seguido por 2024 y un descenso en 2025. Sin embargo, la persistencia de vencimientos sugiere fallas sistemáticas en la gestión de la previsión social.
El informe también identifica medicamentos críticos cuya caducidad ha representado pérdidas significativas. Fármacos como el Remdesivir y el Imipenem son ejemplos de productos que, pese a su valor prácticamente vital, no alcanzaron a ser utilizados.
A medida que los directivos del IPS gestionan sus prioridades administrativas, la población afectada sigue sufriendo por un sistema de salud que, lejos de ser una salvaguarda, se convierte en fuente de angustia y desesperación para miles de paraguayos. La corrupción y la mala gestión han permitido que recursos valiosos se desperdicien, mientras los pacientes continúan luchando por obtener los tratamientos que necesitan.
