En el Centro de Atención Ambulatoria (CAA) del Instituto de Previsión Social (IPS), la insatisfacción de los asegurados persiste debido al grave desabastecimiento de medicamentos esenciales para enfermedades crónicas. Aunque el centro sigue operando para consultas externas y entrega de insumos básicos, los pacientes enfrentan dificultades económicas significativas para continuar sus tratamientos.
Lucas Recalde, un paciente con diabetes e hipertensión, expresó su frustración al no poder obtener metformina, lo que lo obligó a acudir al centro únicamente para conseguir dapagliflozina. Recalde, quien viaja desde San Antonio, reveló que el losartán también ha estado ausente durante más de cinco meses, lo que le ha llevado a comprar estos medicamentos en farmacias, una carga económica considerable.
La situación se agrava con la desinformación en los servicios administrativos. Eleuteria Báez, asegurada de larga data, se presentó en el CAA para consultar con una especialista y recoger los resultados de una biopsia, solo para descubrir que el área encargada no atendía los fines de semana, información que no le habían comunicado. «Nadie me avisó que no atendían los sábados; vine a ciegas para mi cita y ahora no sé qué voy a hacer», lamentó.
La crisis afecta especialmente a familias con pacientes en recuperación de eventos cerebrovasculares. Cecilia Ramírez, por su parte, ha tenido que esperar desde finales de agosto para obtener el anticoagulante Rivaroxabán que necesita su padre. Ante la falta de suministro oficial, su familia se vio forzada a comprar el medicamento a un costo de G. 588.000 cada caja, que solo cubre 15 días de tratamiento. «Prácticamente ya vendimos todo en mi casa para poder costear las medicinas», indicó Ramírez.
Además, Ramírez criticó la falta de respuesta en los canales digitales del IPS, señalando que el número de WhatsApp habilitado no proporciona información. «No obtenés respuesta; la única opción es venir presencialmente a probar suerte», afirmó. Esta situación ha llevado a muchos asegurados a organizar actividades benéficas o a pedir apoyo a vecinos para cubrir insumos que deberían estar garantizados por el seguro social.
Las quejas sobre la gestión administrativa y el desabastecimiento de medicamentos continúan acumulándose. A pesar de la buena disposición y calidad profesional del personal médico, los usuarios coinciden en que la atención resulta insuficiente si no hay medicamentos disponibles.
