Santa María de Fe, conocida como la capital de la fe misionera, se alista para honrar a su santa patrona este 8 de septiembre. Esta celebración, que atrae a numerosas familias y visitantes, es de gran relevancia para la comunidad católica, coincidiendo con la festividad de la Natividad de la Santísima Virgen María.
El programa de actividades comenzará a las 8:00 con una procesión que recorrerá las principales avenidas de la ciudad, donde se espera la participación de la feligresía local y de aquellos que anualmente llegan para reafirmar su fe. A las 09:00, se llevará a cabo una misa en el templo local, presidida por monseñor Osmar López, obispo de la Diócesis de Misiones y Ñeembucú.
Los orígenes de Santa María de Fe se remontan al siglo XVII, cuando los ataques de los bandeirantes portugueses forzaron el desplazamiento de los pobladores. En 1669, la reducción de la comunidad fue trasladada al lugar donde se encuentra la ciudad actualmente, lo que marcó el inicio de su crecimiento dentro del sistema de reducciones jesuíticas. Para 1728, Santa María de Fe contaba con 6.954 habitantes, consolidándose como uno de los pueblos más importantes de la región.
El legado de esta época se manifiesta no solo en documentos históricos, sino también en el arte. Los guaraníes, instruidos por religiosos, desarrollaron habilidades en la talla de imágenes religiosas, convirtiendo a Santa María de Fe en un centro artístico significativo. Muchas de estas obras han sobrevivido a lo largo de los siglos y forman parte del patrimonio cultural de la ciudad.
El Museo de Arte Jesuítico Guaraní, inaugurado en 1981, alberga una valiosa colección de arte barroco guaraní, rescatando la rica herencia cultural de las misiones. Entre las piezas más destacadas se encuentran tallas y ornamentos que lograron sobrevivir a un incendio en 1889, que destruyó la antigua iglesia jesuítica.
Otro lugar emblemático es Ykua Teja, el antiguo manantial que ha permanecido como un símbolo de la época de las reducciones jesuíticas. Este manantial, que proveía agua fresca a la comunidad, se ha convertido en un punto de encuentro y un atractivo turístico. Los pobladores continúan utilizándolo, especialmente en situaciones de cortes de agua corriente, manteniendo viva la conexión con su historia.
Así, Santa María de Fe se prepara para una nueva celebración patronal, con una rica historia que sigue resonando en sus calles, templos y tradiciones. La fe y la memoria se entrelazan en esta comunidad, que, cuatro siglos después de sus primeros asentamientos, continúa preservando las huellas de su pasado misionero.
