Un vehículo automotor denunciado como robado fue recuperado este viernes por autoridades policiales paraguayas y brasileñas, luego de ser localizado abandonado en una zona despoblada de la ciudad de Ponta Porã, Brasil.
El procedimiento estuvo a cargo de agentes de la Comisaría 2ª del barrio General Díaz, quienes recibieron información de sus pares de la Policía y de la Guardia Municipal brasileña, permitiendo establecer la ubicación del rodado.
De acuerdo con el informe policial, el vehículo había sido objeto de un hecho de robo agravado ocurrido durante la mañana, aproximadamente a las 09:00 horas. Tras las tareas de intercambio de información y coordinación entre ambos países, los agentes brasileños lograron ubicar el automóvil horas más tarde.
Se trata de un Toyota Noah, año 2007, color gris, con chapa paraguaya AAMS115 y número de chasis ZRR700061262, propiedad de Julio César Alcaraz Argüello.
El rodado fue encontrado abandonado y, posteriormente, trasladado hasta la sede de la Policía Civil de Ponta Porã, donde quedó incautado y bajo resguardo de la agente policial Carolina Muniz, a disposición de las autoridades competentes.
La intervención contó con la coordinación del comandante Luis Carlos Souza Santos, de la Guardia Municipal brasileña, quien colaboró con los agentes paraguayos para concretar la recuperación del vehículo.
El procedimiento se realizó aproximadamente a las 21:50 horas, poniendo de manifiesto la importancia de la cooperación entre los organismos de seguridad de Paraguay y Brasil, especialmente en una zona fronteriza donde los delincuentes suelen intentar trasladar rápidamente vehículos sustraídos de un país a otro.
El caso fue comunicado a la agente fiscal, abogada Reinalda Palacios, quien deberá disponer las diligencias correspondientes dentro de la investigación del hecho.
La recuperación del automóvil permitirá avanzar con las pesquisas para determinar las circunstancias en que fue sustraído, quiénes estuvieron involucrados en el robo y cuál era el destino que pretendían darle al vehículo tras su traslado hacia territorio brasileño.
El procedimiento vuelve a poner en evidencia la necesidad de mantener una comunicación permanente entre las fuerzas de seguridad de ambos lados de la frontera para combatir hechos delictivos que, por su propia naturaleza, pueden extenderse rápidamente de un país a otro.
