Las reparaciones de los caminos de tierra en el Alto Paraguay, que conectan localidades como Fuerte Olimpo y Bahía Negra, evidencian serias deficiencias en su ejecución, lo que anticipa inundaciones inminentes con la llegada de las lluvias. A pesar de la inversión millonaria de más de G. 17.500 millones por parte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), los trabajos son considerados precarios y carecen de soluciones efectivas.
La falta de cunetas y un adecuado levantamiento del terraplén son las principales críticas que reciben estas obras, que se realizan en un contexto de escaso desembolso de recursos por parte del MOPC, lo que retrasa su avance. Responsables de las empresas contratadas, Mawes S.A. y la del ingeniero Miguel Ángel Chávez Hausman, han manifestado que los fondos disponibles son insuficientes para una reparación integral.
Expertos sugieren que, para evitar futuros problemas de inundación, se deberían implementar mejoras en la infraestructura, como la construcción de cunetas y tubos de desagüe que permitan un adecuado drenaje de las aguas de lluvia. Sin embargo, hasta el momento, las obras apenas han logrado levantar el camino en tramos limitados y, en muchos casos, no se han construido cunetas en absoluto.
La situación es preocupante, ya que, según las experiencias de años anteriores, lluvias que superen los 200 mm podrían provocar el anegamiento de varios kilómetros de caminos, lo que pone en evidencia el mal uso de los recursos públicos. Después de ocho meses de trabajos intermitentes, solo se han colocado algunos tubos para el sistema de alcantarillado, insuficientes para las necesidades de la zona.
Arturo Méndez, gobernador del departamento, reconoció que la Gobernación no cuenta con los recursos necesarios para realizar las reparaciones adecuadamente. Según su declaración, el presupuesto disponible solo permite hacer parches, manteniendo los caminos transitables de manera temporal, principalmente en épocas secas.
Con este panorama, tanto el dinero destinado por la Gobernación como el del MOPC se consideran desperdiciados, ya que no resuelven los problemas de fondo y solo ofrecen soluciones superficiales. Las comunidades afectadas enfrentan el espectro de aislamientos prolongados cada vez que las lluvias intensas azoten la región, una situación que se repite año tras año.
