El juez de Lambaré, Rodrigo Duré Ibarrola, ha decidido archivar una denuncia relacionada con un perro de raza Pitbull, conocido como «Thor», que había sido acusado de atacar a varias mascotas en el barrio Villa Bonita de Villa Elisa. Esta decisión ha generado controversia, ya que el magistrado argumentó que la investigación realizada por la Fiscalía fue insuficiente.
La denuncia fue presentada por Martín Miranda Sandoval el 15 de enero de 2024, tras reiterados ataques del perro a gatos en el vecindario. Los incidentes reportados ocurrieron entre 2022 y 2025 y resultaron en la muerte de cinco gatos, además de lesiones a otro felino. Según la denuncia, el perro permanecía encerrado durante el día y era liberado en la madrugada, momento en que se producían los ataques.
Miranda mencionó que el 21 de agosto de 2022, Thor persiguió a un gato que logró escapar, mientras que el 17 de mayo y el 1 de diciembre de 2023, el perro mató a otros felinos. En otro incidente, el 13 de enero de 2024, Thor volvió a matar a un gato frente a la casa de Miranda, lo que lo llevó a presentar la denuncia contra los dueños del animal, Daniel Meza y Angeluz Gómez de Meza.
La fiscal Andrea Ríos Dos Santos solicitó en abril la desestimación de la denuncia, argumento que fue acogido por el juez. La fiscalía sostuvo que las acciones del perro no encuadran dentro de las infracciones muy graves estipuladas en la Ley N.º 4840/2013, lo que llevó a la desestimación bajo el artículo 305 del Código Procesal Penal.
En su resolución, el juez Duré argumentó que la investigación fue deficiente, señalando que no se presentaron informes veterinarios ni pruebas que corroboraran el maltrato o la negligencia por parte de los dueños del perro. Consideró que las afirmaciones del denunciante no estaban respaldadas por evidencia objetiva.
El abogado Alfredo Montanaro, consultado sobre el caso, expresó que la decisión del juez podría dar lugar a cuestionamientos, al mezclar la falta de pruebas con la atipicidad del hecho. Argumentó que, aunque el principio de legalidad se aplicó correctamente, la reiteración de los ataques merecía una investigación más profunda y detallada.
Montanaro subrayó que la ausencia de pruebas no necesariamente indica que no haya delito, ya que podría reflejar una investigación insuficiente. Destacó que los múltiples incidentes de ataque deberían haber llevado a un análisis más exhaustivo de la responsabilidad de los propietarios del perro.
