La agente fiscal Mirtha Martínez, de la Unidad Penal N.º 3 de Pedro Juan Caballero, encabeza las indagaciones sobre el intento de homicidio contra Marcelino Morel Cabrera (61), propietario de la funeraria Pax Conesul. El caso tomó notoriedad tras la detención de su hija, Lucía Morel Alves (35), luego de que el propio afectado la acusara de haber ordenado el atentado.
Inconsistencias en las evidencias
Durante las primeras declaraciones, la víctima sostuvo que el agresor utilizó un arma calibre 38. Ante la acusación, Lucía Morel se presentó voluntariamente ante la sede fiscal y entregó un revólver de dicho calibre.
Sin embargo, el informe técnico del personal de Criminalística dio un giro a la causa: los casquillos peritados en el lugar del crimen no coinciden con el calibre 38 señalado por Morel Cabrera. A esto se sumó un segundo ataque a tiros contra el local comercial de la funeraria, lo que obligó a replantear las hipótesis investigativas.
Ante la discrepancia de las pruebas balísticas y la ausencia de elementos de convicción suficientes que sostengan la imputación, la representación fiscal dispuso la inmediata liberación de la mujer. La investigación permanece abierta con el análisis de imágenes de cámaras de seguridad y otras diligencias clave para dar con los responsables de ambos atentados.
