La semana pasada, Asunción fue el escenario del debate “Presupuesto y sostenibilidad fiscal”, moderado por el Dr. Manuel Ferreira. Este encuentro reunió a destacados economistas como el exministro de Hacienda César Barreto, el viceministro de Administración y Finanzas del MOPC, Marco Elizeche, y la viceministra de Administración Financiera del MEF, Teodora Recalde, quienes discutieron la rigidez presupuestaria y su efecto en la infraestructura física del país.
Ferreira introdujo el tema recordando cómo las metas fiscales se flexibilizaron tras la sequía de 2019 y la pandemia de COVID-19, cuando el déficit fiscal alcanzó un 6,1% del PIB. Mencionó que, tras un acuerdo con el FMI y la llegada del nuevo Gobierno en 2023, la meta de déficit del 1,5% se ha postergado para 2028, con proyecciones de 3,2% en 2026 y 3,9% en 2027.
César Barreto, por su parte, advirtió sobre la inviabilidad de cumplir con los plazos establecidos, señalando que un déficit del 1,5% es inalcanzable sin un recorte drástico en las inversiones. Resaltó que el déficit fiscal estructural se mantendrá en torno al 3% en los próximos años, incluso si se asegura una inversión pública mínima del 1,5% del PIB.
El exministro apuntó que la rigidez presupuestaria se debe a compromisos de gastos rígidos basados en proyecciones de recaudación optimistas, sugiriendo la necesidad de una nueva “Ley de Responsabilidad Fiscal 2.0” para reflejar la realidad económica del país. Propuso un techo de déficit estructural del 2,5%, condicionado a reglas estrictas sobre el gasto operativo.
Elizeche, en su intervención, analizó la evolución del presupuesto de obras, indicando que la ejecución promedio era de 400 millones de dólares entre 2015 y 2018, aumentando a cerca de 1.000 millones durante la pandemia, y actualmente se sitúa en unos 600 millones anuales. Subrayó que el 70% de los contratos en ejecución dependen del presupuesto tradicional.
Por su parte, Recalde defendió los esfuerzos del Gobierno para mantener la viabilidad financiera en medio de demandas sociales, anunciando que el Proyecto de Presupuesto asigna 9,2 billones de guaraníes al MOPC, de los cuales 6,2 billones serán destinados a inversión física, financiada a partes iguales por organismos multilaterales y bonos del Tesoro.
Los panelistas coincidieron en que Paraguay necesita un nuevo marco de financiamiento para evitar el agotamiento del espacio fiscal. Barreto concluyó enfatizando que la estabilidad macroeconómica depende de una gestión disciplinada de las cuentas públicas, advirtiendo que, sin correcciones, la capacidad de inversión se verá comprometida.