El crecimiento de la industria paraguaya se sitúa actualmente en un 6% anual, lo que está contribuyendo a una mayor diversificación de la economía, según indicó el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme. Este dinamismo, afirmó, es clave para preparar al país de cara a la llegada de proyectos industriales de mayor envergadura.
Riquelme destacó que esta diversificación ha permitido disminuir la histórica dependencia del crecimiento económico paraguayo de las condiciones climáticas. En los últimos cuatro años, el país ha logrado un crecimiento superior al 4% a pesar de las variaciones climáticas, un aspecto que fue destacado durante la evaluación para alcanzar el Grado de Inversión. La soja, la carne y la energía eléctrica siguen siendo las principales exportaciones, con la maquila expandiéndose para diversificar aún más la matriz productiva.
El ministro señala que el reto ahora es atraer inversiones que superen los US$ 2 millones o US$ 3 millones, buscando proyectos que alcancen los US$ 500 millones, US$ 1.000 millones e incluso US$ 1.500 millones. Para ello, es esencial contar con una mayor madurez institucional y condiciones que hagan estos proyectos financiables a nivel internacional. «Necesitamos hablar el mismo idioma que estos industriales», enfatizó Riquelme.
Entre las condiciones necesarias, mencionó la importancia de un esquema tarifario para la energía que permita contratos de suministro a largo plazo en dólares, lo que ayudaría a mitigar riesgos financieros para los inversores. Algunas industrias requieren hasta 15 años para recuperar su capital y alcanzar rentabilidad, lo que demanda previsibilidad sobre costos.
Además, la llegada de inversiones de mayor escala exige un perfil diferente de trabajadores. Riquelme subrayó la relevancia de la Universidad Politécnica Paraguay-Taiwán en la formación de nuevos ingenieros, con la proyección de aumentar el número de graduados y ofrecer oportunidades de capacitación en Taiwán.
Respecto a la política fiscal, el ministro descartó cualquier modificación del esquema tributario actual, reafirmando la continuidad del modelo «10-10-10», que establece un 10% de IVA, 10% de renta personal y 10% de renta empresarial. Riquelme argumentó que al evaluar incentivos no solo se debe considerar el sacrificio fiscal, sino también el impacto económico de las empresas que se instalan bajo esos regímenes.
La generación de empleo es un tema crucial, especialmente dado que anualmente unas 100.000 personas ingresan al mercado laboral en Paraguay. Riquelme enfatizó la necesidad de convertir al país en una máquina generadora de empleo, destacando el papel de industrias que ofrecen oportunidades a jóvenes con poca experiencia.
Por último, el titular del MIC expresó que Paraguay se encuentra en una fase inicial de su evolución industrial y que retirar incentivos podría frenar su desarrollo. La estrategia del gobierno se orienta a posicionar al país como una plataforma de producción para mercados externos, aprovechando su estabilidad macroeconómica y acuerdos comerciales, con el objetivo de atraer más industrias que contribuyan al crecimiento económico sin alterar el actual esquema tributario.
