La reciente caída del dólar ha generado un intenso debate sobre la posible intervención del Banco Central del Paraguay (BCP). Expertos sugieren que, aunque el mercado debe seguir siendo el principal determinante del tipo de cambio, el BCP podría considerar intervenir en situaciones de movimientos demasiado rápidos o condiciones desordenadas.
Robert Soto, economista consultado, enfatizó que la intervención no debe centrarse en fijar un precio específico para el dólar, sino en mitigar variaciones bruscas en el tipo de cambio. Asimismo, destacó que la menor intervención del BCP en la compra de divisas es parte del contexto actual, sugiriendo que la institución debe comunicar su estrategia en relación a esta dinámica.
Soto también mencionó que la compra de divisas por parte del BCP podría moderar la apreciación del guaraní y aumentar las reservas internacionales, aunque advirtió sobre el costo potencial de aumentar la liquidez en la economía. En este escenario, sería crucial la capacidad del BCP para manejar la política monetaria sin generar presiones inflacionarias.
El economista señaló que, en Paraguay, el traspaso del tipo de cambio a los precios finales es gradual y que la caída del dólar no siempre se traduce en una reducción proporcional de los precios al consumidor. Esto se debe a que otros factores, como los costos logísticos y la estrategia comercial de las empresas, también influyen en la formación de precios.
En el contexto de empresas que habían presupuestado con un dólar a G. 7.000, aquellas que ahora operan con un dólar cercano a G. 6.000 pueden enfrentar dificultades en su rentabilidad, especialmente si sus ingresos dependen de la moneda estadounidense. Soto advirtió que los exportadores son quienes más sufrirán en este contexto, mientras que los importadores podrían beneficiarse de menores costos de compra.
Respecto a la sostenibilidad de un dólar por debajo de G. 6.000, Soto indicó que esto podría ser viable si la apreciación del guaraní se acompaña de mejoras en la productividad. Sin embargo, un incremento en la velocidad de apreciación del guaraní que no se refleje en mejoras productivas puede poner en riesgo la competitividad de los exportadores.
Finalmente, al proyectar el tipo de cambio para los próximos seis meses, Soto anticipa un escenario cercano a G. 6.000, basándose en la reciente apreciación del guaraní y el impacto en la competitividad. Además, se prevé que las expectativas del BCP situarán el tipo de cambio en aproximadamente G. 6.150 para finales de 2026 y G. 6.400 para finales de 2027.
