Pacientes de diversas ciudades del departamento Central se dirigieron a la Clínica Boquerón de Asunción en busca de atención médica, pero se enfrentaron a largos tiempos de espera y falta de información. Los aportantes del Instituto de Previsión Social (IPS) expresaron su frustración por la escasez de insumos de alto costo, cancelaciones inesperadas de citas y esperas de hasta cinco horas para comunicarse con el call center.
Nancy, una paciente diabética e hipertensa, compartió su angustiante experiencia tras casi un año sin poder consultar a su especialista debido a fallas en el sistema de agendamiento. “En octubre va a ser un año que no puedo consultar con mi diabetóloga. Tenía cita el mes pasado, pedí permiso en mi trabajo y al llegar a las 6:30 me avisaron que la doctora no vendría,” relató, añadiendo que su cita fue cancelada nuevamente.
La paciente necesita autorización médica para una cirugía programada y recetas para medicamentos esenciales, como sitagliptina y telmisartán, que son costosos en el mercado privado. Además, los usuarios han denunciado la falta de flexibilidad del sistema, pues si un medicamento no está disponible en la farmacia de la clínica, no se les permite retirarlo de otros lugares.
El proceso para conseguir una cita médica también ha sido complicado. Sandra Gaona, quien llegó desde J. Augusto Saldívar, relató que llamar al call center puede llevar hasta cinco horas y que, en ocasiones, las llamadas se cortan, obligándola a empezar de nuevo.
Aunque algunos medicamentos de uso común, como el omeprazol, están disponibles, los pacientes señalaron que los tratamientos más complejos y costosos, como el Núcleo CMP, no están en stock. Etelvina, una jubilada de Fernando de la Mora, mencionó que a menudo debe acudir solo para retirar parcialmente lo que necesita, lo que genera gastos adicionales de su propio bolsillo.
A pesar de que las consultas de la mañana estaban programadas para comenzar a las 07:00, las salas de espera seguían llenas sin que se iniciaran las atenciones médicas. Esta situación en la Clínica Boquerón refleja una problemática más amplia que afecta a la red asistencial del IPS.
