El Teatro El Molino, emblemático espacio en San Ignacio, Misiones, que fue el taller del artista Delfín Roque Ruiz Pérez, conocido como Koki, enfrenta un proceso de desalojo tras la falta de acuerdo con su actual propietario, César Zotti. La familia de Koki busca que el recinto sea declarado patrimonio cultural para evitar su posible demolición.
Norma Fretes, viuda de Koki, explicó que el antiguo molino comenzó a ser utilizado en 1998 para la primera Bienal de San Ignacio, convirtiéndose en un centro de creación de arte contemporáneo paraguayo. Sin embargo, la familia enfrenta dificultades legales, ya que aunque Koki tenía un compromiso verbal sobre la propiedad, no se formalizaron los documentos necesarios.
Fretes resaltó que, tras la adjudicación del terreno a Zotti, existió un acuerdo verbal para que la familia conservara el teatro, pero este nunca se materializó legalmente. Después del fallecimiento de Koki, Zotti solicitó a la familia que desocupe el lugar y retire sus pertenencias.
A pesar de múltiples intentos de diálogo con Zotti, la familia no ha logrado llegar a un acuerdo. Actualmente, el temor por un posible desalojo aumenta, con rumores de que el terreno podría ser destinado a un emprendimiento comercial, lo que ha llevado a la familia a solicitar la declaración de patrimonio cultural del teatro.
Fretes enfatizó que su objetivo no es reclamar la propiedad, sino asegurar la preservación del sitio histórico. La viuda de Koki hizo un llamado a las autoridades para intervenir y proteger la estructura.
Paralelamente, la familia ha comenzado un complejo proceso de inventario y retiro de obras acumuladas durante más de 25 años. Entre los elementos destacados se encuentra un altar de 12 metros de altura, hecho con 70,000 rosarios, y vestuarios utilizados en las representaciones de Semana Santa en Tañarandy.
Debido a la magnitud de algunas obras, están en conversaciones con representantes de la Iglesia Católica para encontrar un lugar adecuado donde resguardar estas piezas. Fretes lamentó los ataques en redes sociales relacionados con el conflicto y pidió respeto por el legado cultural de Koki.
Se intentó contactar a César Zotti, pero no se obtuvo respuesta. La familia permanece abierta al diálogo si él decide pronunciarse sobre el tema.
