La crecida del río Paraguay, exacerbada por el fenómeno climático El Niño, representa una grave amenaza para miles de familias en Paraguay, especialmente en el departamento de Alto Paraguay, donde ya se han emitido alertas rojas. El Defensor del Pueblo, Rafael Ávila, anunció la implementación de un plan de contingencia interinstitucional ante la inminente inundación.
Las intensas lluvias han dejado varias comunidades aisladas debido al mal estado de los caminos, lo que ha llevado a la Fuerza Aérea a desplegar helicópteros para proporcionar víveres y asistencia médica. Las zonas ribereñas de Asunción y del departamento Central son las más vulnerables, y las autoridades están en alerta ante el aumento del nivel del río, que actualmente se encuentra en 4,30 metros y podría alcanzar entre 5,50 y 6 metros, lo que agravaría la situación.
Ávila también destacó que la ocupación irregular del lecho del río por parte de muchas familias, que han construido viviendas precarias, complica aún más la situación. A pesar de las soluciones habitacionales ofrecidas por el Estado, muchas personas prefieren regresar a la zona central por la cercanía a sus trabajos informales.
La Defensoría del Pueblo asumirá un papel crucial en el control de la situación para garantizar los derechos humanos de los afectados. Su labor incluirá la canalización de reclamos hacia los ministerios, la supervisión de las condiciones en los refugios temporales y la protección de los bienes que las familias dejan atrás.
Además de la emergencia por las inundaciones, se suman las necesidades derivadas de la temporada de frío y la educación de los niños. El plan de contingencia prioriza la provisión de abrigo, atención médica para prevenir infecciones respiratorias y la reubicación de estudiantes a escuelas cercanas a los refugios para evitar la deserción escolar.
Las instituciones estatales están realizando simulacros y monitoreos constantes del río, con el objetivo de anticiparse a un fenómeno que amenaza nuevamente a los sectores más vulnerables del país.
