Raúl Latorre, actual presidente de la Cámara de Diputados, propuso a Hernán Rivas como miembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), a pesar de que ya existían denuncias sobre la ilegalidad de su título de abogado. En una reciente intervención, Latorre aseguró que Rivas no tenía vínculos con bufetes de abogados, y que su designación representaba a una nueva generación en la política paraguaya.
No obstante, Latorre desestimó las denuncias que ya habían sido documentadas por medios y colegas legisladores. Su defensa de Rivas ha generado controversia, ya que el título de abogado de Rivas fue cuestionado y se considera que fue creado de manera irregular pocas horas antes de asumir en el JEM en 2020. Esta situación ha llevado a que el movimiento Honor Colorado, del cual forma parte Latorre, se vea comprometido, ya que Rivas fue nombrado en tres ocasiones en el JEM.
A pesar de las críticas, Latorre se negó a disculparse por su moción, argumentando que la responsabilidad recaía en la justicia. En julio de este año, la Cámara Baja aprobó un proyecto de ley que establece requisitos más estrictos para acceder al JEM, denominado “Anti Hernán Rivas”, en una medida que algunos consideran tardía.
Durante la nominación de Rivas, se produjo un notable desacuerdo dentro del Congreso. Mientras que parte de la bancada del Tercer Espacio y del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se opusieron a la designación, otros miembros del PLRA se aliaron con los colorados para asegurar la reelección de Rivas.
En el contexto de esta controversia, el entonces diputado Celso Kennedy expresó su sorpresa ante la situación, cuestionando la legalidad de la elección de Rivas y la interpretación de la ley que permitía su continuidad. Kennedy y otros opositores denunciaron la falta de respeto a la Constitución y la manipulación política en el proceso.
La votación para la reelección de Rivas se realizó bajo un sistema de «combo», donde los diputados que apoyaron a Rodrigo Blanco también debían votar por Rivas, lo que generó más críticas hacia el manejo político dentro de la Cámara. El actual presidente del Senado, Basilio Núñez, interpeló a su colega Pedro Alliana sobre este acuerdo, evidenciando las tensiones internas.
Sebastián Villarejo, un destacado opositor, reiteró su rechazo a la designación de Rivas y advirtió que la justicia estaba siendo sometida a la política, resaltando que la Cámara priorizaba intereses políticos por encima de su función de enjuiciar a magistrados. Villarejo, junto a otros críticos, ha señalado que la elección de Rivas es un claro ejemplo de la corrupción y la falta de ética en la política paraguaya.
Finalmente, tras la votación, Rivas juró su cargo ante Alliana, celebrando su nombramiento con un gesto de complicidad hacia Latorre, lo que ha avivado aún más la controversia sobre su idoneidad para el cargo y las implicancias de su designación en el sistema judicial del país.
