La reciente intervención del Banco Central del Paraguay (BCP) en Ueno Bank ha suscitado preocupaciones sobre la credibilidad institucional del país, lo que podría empañar los avances en la atracción de inversiones extranjeras. Carla Bacigalupo, vicepresidenta de la Asociación de Mipymes (Asomipymes), criticó la respuesta de los organismos de control, planteando que este caso revela debilidades en la supervisión financiera.
Bacigalupo enfatizó que la confianza es esencial para la estabilidad del sistema financiero y advirtió que una intervención abrupta podría provocar desconfianza hacia otras entidades, especialmente entre bancos medianos y emergentes. Esta desconfianza, señaló, podría llevar a los ahorristas a mover sus fondos hacia instituciones más tradicionales o incluso hacia el extranjero, lo que a su vez reduciría la liquidez y restringiría el acceso al crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas.
La representante de Asomipymes también alertó sobre el impacto que este episodio puede tener en la percepción de los organismos de financiamiento externo e inversionistas internacionales, quienes valoran la previsibilidad regulatoria antes de invertir. La actuación del BCP y la Superintendencia de Bancos fue cuestionada por Bacigalupo, quien añadió que decisiones tardías pueden dañar la credibilidad técnica de estas instituciones y afectar la evaluación de calificadoras de riesgo a nivel internacional.
Bacigalupo destacó que esta crisis no solo afecta a Ueno Bank, sino que puede manchar la imagen del país en un momento crítico, cuando Paraguay busca consolidar su atractivo como destino de inversión. La vicepresidenta de Asomipymes también expresó preocupaciones inmediatas sobre las empresas que dependían de Ueno Bank, indicando que la inmovilización de fondos amenaza la operatividad de muchos negocios. La falta de liquidez puede impedir que cumplan con obligaciones laborales y comerciales, generando un efecto dominó en la economía local.
Además, consideró preocupante que la resolución del banco se anunciara justo al cierre de mes, período en el que las empresas necesitan liquidez para pagar salarios y otras obligaciones, afectando directamente a miles de familias trabajadoras. Ante esta situación, solicitó la creación de un corredor financiero de contingencia para asegurar el pago de remuneraciones y la continuidad operativa de los negocios perjudicados.
Bacigalupo instó al presidente Santiago Peña a llevar a cabo auditorías técnicas independientes que aclaren lo sucedido y determinen las responsabilidades pertinentes. También demandó mayor autonomía en los organismos de supervisión, y el desprendimiento de funcionarios que pudieran haber incurrido en negligencia o complicidad.
La dirigente resaltó la necesidad de una intervención de la Superintendencia de Pensiones para proteger los recursos de las cajas de jubilaciones que tienen depósitos en Ueno Bank, especialmente el Instituto de Previsión Social (IPS), que se considera como el más perjudicado. Finalmente, Bacigalupo argumentó que la situación de Ueno Bank pone de manifiesto falencias en los mecanismos de supervisión y control del sistema financiero del país, sugiriendo una revisión de los mecanismos de alerta temprana y de las normas que regulan la concentración de riesgos y el gobierno corporativo.
