Escasez de sangre en Paraguay exige donaciones voluntarias constantes y solidarias
La donación de sangre: un compromiso social vital para la salud pública
La importancia de la donación de sangre se hace evidente en Paraguay, donde el 5% de las donaciones se desechan por enfermedades infecciosas. Las autoridades sanitarias refuerzan la necesidad de contar con donantes voluntarios para garantizar el stock necesario.
En el país, se observa un predominio de donantes de reposición, aquellos que acuden a donar por la necesidad de un familiar o amigo. Este tipo de donante contribuye al 12% de los casos de sangre desechada por enfermedades, en contraste con un donante voluntario, cuya tasa de desecho se sitúa entre el 2% y el 4%.
Elsi Vargas, directora del Centro Nacional de Servicio de Sangre (Censsa), subrayó el agradecimiento hacia la comunidad por su apoyo en este proceso. La donación de sangre no solo se considera un acto solidario, sino que también es crucial para mantener la calidad y disponibilidad del suministro de este vital medicamento.
El sistema de salud del país ha implementado mecanismos para un análisis en tiempo real de la sangre donada. Esto permite asegurar que todos los resultados de las pruebas se envían rápidamente a los lugares correspondientes, optimizando así la disponibilidad de sangre para los pacientes.
“Debemos continuar realizando colectas constantemente, ya que la sangre es un medicamento que tiene un periodo corto de vencimiento”, explicó Óscar Echeverría, técnico en selección de donantes. Esta particularidad resalta la necesidad de mantener una población de donantes activa y comprometida.
El perfil del donante ideal incluye mantener un estilo de vida saludable y pesar al menos 50 kilogramos. Aunque existen mitos en torno a la donación, como la idea de que esta puede transmitir enfermedades, Vargas aclaró que, por el contrario, todos los insumos utilizados son estériles y de un solo uso.
El desafío en la región es significativo. A pesar de que Paraguay cuenta con cerca de 6.1 millones de habitantes, se estima que debería donar 130,000 unidades de sangre al año, cifra que rozó las 132,000 en el último periodo. Sin embargo, el costo de mantenimiento, debido a las donaciones desechadas, resalta la urgencia de una mayor participación de donantes voluntarios.
Para incentivar más donaciones, el Censsa ha establecido convenios con más de 110 empresas que facilitan colectas de sangre en sitios de trabajo. Esta estrategia busca que más ciudadanos se sumen al compromiso de donar y a colaborar con el sistema de salud.
La donación de sangre es un acto de solidaridad que, según Vargas, debe ser visto como un privilegio de las personas sanas, que contribuyen a una causa mayor: salvar vidas y garantizar la salud pública de la comunidad.