Justicia en la frontera: 25 años de cárcel para sicario que ejecutó a un suboficial en Capitán Bado
En un fallo que busca marcar un precedente contra la impunidad en las zonas críticas del país, el Tribunal de Sentencia ratificó la máxima responsabilidad de Carlos Villa Alta López en el asesinato del policía Luis Alcibiades Peralta Dávalos. La fiscal Sarita Bonzi destacó que la armonía entre el testimonio presencial y el rigor de las pruebas tecnológicas fue determinante para desarticular la defensa del ahora condenado y llevar alivio a una familia diezmada por la violencia.
La lectura de la sentencia contra Carlos Villa Alta López no fue solo un acto administrativo, sino el cierre de un capítulo de sangre que conmocionó a la fuerza policial y a la sociedad badeña. Tras un exhaustivo juicio oral y público, el sicario recibió una condena de 25 años de pena privativa de libertad por el homicidio doloso del suboficial Luis Alcibiades Peralta Dávalos.
El peso de las pruebas
La agente fiscal Sarita Bonzi, quien lideró la acusación, manifestó su total conformidad con la decisión del Tribunal. Según la representante del Ministerio Público, la solidez del caso radicó en una estrategia probatoria que no dejó margen de duda:
- Testimonio clave: La declaración del yerno de la víctima, quien presenció el ataque directo, fue el eje humano que sostuvo el relato de los hechos.
- Pericia tecnológica: Las imágenes extraídas de las cámaras de seguridad del Departamento de Identificaciones permitieron realizar una trazabilidad exacta del autor en la escena del crimen.
- Valoración armónica: El Tribunal no se limitó a pruebas aisladas, sino que realizó un análisis integral de cada evidencia recolectada durante la etapa investigativa.
«El Ministerio Público culminó el juicio con un resultado satisfactorio. El tribunal analizó de manera armónica las evidencias producidas, logrando una condena justa que refleja la gravedad del acto cometido», afirmó Bonzi tras la audiencia.
Un mensaje contra el sicariato
El asesinato del suboficial Peralta Dávalos, ocurrido en plena vía pública de Capitán Bado, representó en su momento un desafío directo a la autoridad del Estado. Con esta condena de un cuarto de siglo, la justicia envía una señal de rigor en una región históricamente golpeada por la violencia fronteriza y el accionar de grupos criminales.
Para los investigadores, el éxito del proceso reside en haber logrado que los testigos vencieran el miedo, sumado a un soporte técnico de circuito cerrado que blindó la culpabilidad del ahora sentenciado, quien deberá cumplir su pena en un establecimiento penitenciario de máxima seguridad.