La revisión y adaptación de los libros del programa de Educación de la Afectividad y la Sexualidad en las Escuelas (EASE), distribuidos masivamente por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), ha generado una fuerte controversia. La tarea fue liderada por Fernando Griffith, exviceministro de Culto y exministro de Cultura, quien es bioquímico de profesión.
A pesar de su formación científica, la revisión de Griffith ha sido criticada por permitir afirmaciones que especialistas del Ministerio de Salud Pública (MSP) y del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA) consideran incorrectas. Entre los puntos más cuestionados se encuentran la teoría del «cerebro multitarea» en las niñas y la justificación de roles de género basados en supuestas predisposiciones biológicas.
Organizaciones civiles y colectivos de mujeres han levantado la voz en contra de estos materiales, argumentando que perpetúan estereotipos discriminatorios y vulneran los derechos de niñas y adolescentes. Desde la semana pasada, se han intensificado las demandas para que el actual ministro de Educación, Luis Ramírez, retire estos libros de circulación.
Los textos han sido objeto de críticas específicas, como la inclusión de frases que sugieren a las alumnas «ponerte guapa pero no provocativa», y la comparación entre Adolf Hitler y una niña con síndrome de Down, que ha sido calificada de inapropiada. Además, se han señalado objeciones técnicas por parte de especialistas que han formalizado sus desacuerdos con el contenido.
La trayectoria de Griffith ha estado marcada por polémicas, incluyendo acusaciones de desvío de fondos públicos durante su gestión en la Secretaría Nacional de Cultura. En su defensa, Griffith había declarado que su figura estaba asociada a su proyecto “Paraguay Poderoso”, argumentando que no había mal uso de recursos.
Fuera de la administración pública, Griffith ha mantenido posturas controversiales, como rechazar la perspectiva de género y afirmar que la mujer cumple una «función biológica y no un rol social». Estas declaraciones reflejan su visión personal que también está presente en los textos criticados.
Recientemente, Griffith participó en un evento en el Congreso Nacional junto a la autora de los materiales de EASE, María Judith Turriaga, donde defendió la importancia de sus contenidos. En esa ocasión, reiteró su opinión sobre los «dioses laicos» de la educación contemporánea, descalificando conceptos como inclusión, diversidad e igualdad.
El enfrentamiento de Griffith con posturas científicas no es nuevo, ya que en 2020 tuvo un cruce con el biólogo chileno Humberto Maturana sobre la transformación educativa, defendiendo su enfoque frente a las críticas de expertos. Intentos de comunicación con Griffith para obtener su versión sobre las críticas a los libros de EASE no han tenido respuesta.