El proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027 ha generado un intenso debate sobre la situación fiscal en Paraguay. El presupuesto propuesto por el Poder Ejecutivo asciende a G. 166,3 billones (US$ 25.754,4 millones) y plantea un déficit fiscal de hasta 3,9% del PIB, además de prever un incremento del 8,6% en la recaudación tributaria en comparación con el cierre de 2026.
El doctor en economía y exministro de Hacienda, Dionisio Borda, ha manifestado preocupaciones sobre la viabilidad de que Paraguay regrese al límite de déficit de 1,5% del PIB para 2028, como establece la Ley de Responsabilidad Fiscal. Según Borda, el actual gobierno está trasladando el desequilibrio fiscal a la próxima administración.
El presupuesto, que representa un aumento del 11,2% respecto al año anterior, no incluye reajustes salariales para los médicos, cuyo último aumento significativo data de 2012. Esto ha llevado a una caída considerable en su poder adquisitivo. Además, Borda señala que la asignación de recursos en áreas críticas como salud y educación es insuficiente, y que el gobierno no ha implementado medidas efectivas para aumentar los ingresos tributarios.
El exministro considera que el déficit fiscal podría incluso incrementarse, dado el manejo laxista del presupuesto en los últimos años. El PGN 2027 refleja un optimismo poco fundamentado en términos de ingresos, basándose en un tipo de cambio que no se ajusta a la realidad del mercado. Se prevé una recaudación tributaria mayor al estimar un tipo de cambio de G. 6.458 por dólar, mientras que el dólar se encuentra actualmente alrededor de G. 5.900.
Borda también ha destacado preocupaciones sobre el alto nivel de endeudamiento previsto, que alcanzaría aproximadamente US$ 2.100 millones, y el creciente déficit de la Caja Fiscal, que podría aumentar en un 20% hasta US$ 1.320 millones. Estos elementos revelan una rigidez presupuestaria que limita la capacidad de financiar otras prioridades.
En cuanto a la posibilidad de cumplir con el objetivo de déficit del 1,5% en 2028, Borda considera que no es creíble y que se necesitaría una estrategia clara de reducción del déficit junto a un incremento en la eficiencia del gasto. Sin embargo, avisa que, sin una intervención significativa, es probable que el ajuste fiscal se postergue nuevamente.
El aumento del presupuesto no necesariamente se traduce en una mejor calidad de los servicios públicos, ya que gran parte de los recursos está comprometida en gastos fijos. El exministro sugiere que el gobierno debería realizar recortes en gastos superfluos y redirigir recursos hacia áreas esenciales como salud, educación y nutrición, donde el Estado aún mantiene una deuda social.
Finalmente, Borda opina que el Congreso debe examinar con rigor las proyecciones de ingresos y gastos del presupuesto, aunque la experiencia sugiere que es poco probable que se realicen correcciones sustanciales. La calidad de las decisiones fiscales y la atención a las verdaderas prioridades nacionales son cruciales para el futuro económico del país.
