La demanda de vivienda en Paraguay muestra una creciente segmentación entre inversores y familias, según el analista inmobiliario Mario Contreras. Este fenómeno se refleja en el interés por departamentos compactos en áreas de alta demanda, que atraen a aquellos que buscan rentabilidad y diversificación de inversiones. Por otro lado, las familias prefieren casas, dúplex y unidades más amplias para su residencia.
Contreras explicó que este patrón de compra está impulsando la expansión de nuevos proyectos en Asunción y sus alrededores, destacando que la competencia no solo se da en términos de precio, sino también en ubicación y servicios disponibles. Esto resulta fundamental en un contexto donde el acceso a la vivienda se convierte en un tema crítico.
En el ámbito financiero, los créditos habitacionales muestran diferencias significativas. Durante el primer semestre de 2026, el promedio del crédito Che Róga Porã fue de 77,690 dólares, mientras que Mi Casa y Primera Vivienda alcanzaron promedios de 63,620 y 41,911 dólares, respectivamente. Esto indica que los programas de financiamiento están diseñados para atender a diferentes segmentos de la población, cada uno con sus propias capacidades de pago.
El acceso a estos créditos depende de varios factores, como los ingresos familiares. Por ejemplo, el programa Primera Vivienda establece que los ingresos no deben superar ocho salarios mínimos y que la cuota mensual no debe exceder el 40% del ingreso total del hogar. Este marco se amplió con Che Róga Porã 3.0, que permite ingresos de hasta nueve salarios mínimos.
A pesar del crecimiento en la oferta de vivienda, el déficit habitacional en Paraguay es principalmente cualitativo. Según el Instituto Nacional de Estadística, hay más casas que necesitan refacciones (más de un millón) que nuevas construcciones (alrededor de 108,678). Esto sugiere que simplemente construir más viviendas no es suficiente para resolver la crisis habitacional del país.
La inversión inmobiliaria se está moviendo hacia zonas como Luque, donde el costo y las exigencias son menores en comparación con Asunción. Édgar Salum, un referente del sector, mencionó que la cercanía a áreas corporativas y educativas está influenciando las decisiones de compra, priorizando la proximidad al trabajo y a instituciones educativas sobre el tiempo de traslado.
Además, Salum señaló que la inversión privada crece más rápido que la infraestructura pública, lo que ejerce presión sobre servicios básicos como calles y sistemas eléctricos. Esta situación requiere una atención urgente, ya que nuevos desarrollos generan una mayor demanda de servicios en áreas que deben adaptarse al crecimiento inmobiliario.
Finalmente, se identificó a Ciudad del Este y Encarnación como las ciudades del interior con mayor desarrollo inmobiliario en la actualidad, lo que abre nuevos mercados para los desarrolladores, aunque cada ciudad presenta desafíos únicos en términos de capacidad de compra y condiciones urbanas.
