El Instituto de Previsión Social (IPS) vuelve a enfrentar un debate que puede definir su futuro: cómo sostener las jubilaciones y, al mismo tiempo, financiar un sistema de salud cada vez más costoso. El ex presidente de la previsional Hugo Royg planteó separar ambos componentes y revisar las prestaciones que actualmente ofrece la institución.
Durante una entrevista en radio 1020 AM, Royg sostuvo que el modelo necesita una reforma estructural porque existe una diferencia entre los aportes que recibe el IPS y el nivel de servicios que pretende garantizar.
«En IPS no se puede dar todo lo que se da con el aporte que se realiza», afirmó el ex titular, al considerar que el país debe discutir qué prestaciones puede sostener financieramente la institución.
«Está a punto de ser embargado»
Royg fue especialmente crítico al describir la situación financiera de la previsional. Si bien aclaró que el IPS no está técnicamente quebrado, afirmó: «Está debiendo de fiado, está a punto de ser embargado. Su vida tiene fecha de vencimiento».
También cuestionó el sistema de compras y el manejo de los recursos. «En IPS se compra mal, se compra caro y se compran cosas que no se necesitan», sostuvo.
Sus afirmaciones abren un debate que va más allá de la administración de turno y apunta directamente al modelo de financiamiento de la seguridad social.
El propio IPS admite una fuerte presión financiera
La situación planteada por Royg coincide con una preocupación expresada por las actuales autoridades. En junio, el presidente del IPS, Isaías Fretes, señaló que la institución enfrenta un importante desafío financiero para responder a la creciente demanda de servicios de salud.
Al presentar el anteproyecto presupuestario para 2027, Fretes afirmó que el IPS trabaja con aproximadamente el 50% de la necesidad real de financiamiento del área de Salud, debido a que los servicios crecieron sin que ese aumento estuviera acompañado por recursos suficientes.
El presupuesto proyectado para 2027 asciende a G. 14,2 billones. De ese monto, G. 6,72 billones corresponden al Fondo de Salud y G. 6,96 billones al Fondo de Jubilaciones.
Una discusión que ya está sobre la mesa
La reforma no parte de cero. El IPS aprobó en enero de 2026 su estudio actuarial del Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones, con proyecciones hasta 2100 y acompañamiento técnico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Además, en julio la Comisión de Hacienda del Senado rechazó proyectos de ley de emergencia para el IPS, mientras las autoridades de la previsional insistieron en la necesidad de una reestructuración financiera.
El desafío, por tanto, no se limita a conseguir más dinero. La discusión involucra qué prestaciones garantizar, cómo administrar los fondos, cuánto aportar y cómo evitar que los problemas actuales comprometan las jubilaciones y la atención médica del futuro.
La pregunta que queda abierta es tan simple como decisiva: ¿puede el IPS seguir ofreciendo todo lo que ofrece bajo el modelo actual?
