La situación en el barrio Terminal de Asunción se ha vuelto crítica debido a la falta de desagües adecuados, lo que ha generado inundaciones y una creciente crisis sanitaria. Los residentes han denunciado que el colapso del sumidero en la calle Yuasy’y, bloqueado por desechos, ha convertido las calles en verdaderas lagunas, lo que afecta gravemente su calidad de vida.
La presidenta de la comisión de vecinos expresó su frustración al señalar que el sumidero «nunca se va a tocar» debido a la falta de recursos y a la consideración de que la zona no es una prioridad para las autoridades. «Nadie va a meter una inversión demasiado grande en esa zona», lamentó. A pesar de ser considerados una “zona roja” y de sufrir por la falta de inversiones, los pobladores continúan pagando impuestos inmobiliarios significativamente más altos que los de áreas cercanas como Lambaré.
Las lluvias recientes han intensificado la problemática, dejando a los residentes sin salida debido al cúmulo de basura que tapa los desagües. “La Municipalidad viene a limpiar cada una o dos semanas”, criticaron. Además, el arroyo Ysaty, que atraviesa el área, agrava la situación, lo que ha llevado a los vecinos a temer por su seguridad, especialmente con la llegada del fenómeno de El Niño, que podría aumentar las precipitaciones.
La acumulación de humedad y residuos ha generado una grave crisis sanitaria, con denuncias de la proliferación de plagas como ratones, cucarachas y mosquitos, lo que representa un riesgo para la salud de los habitantes. Ante la inacción del gobierno, los vecinos están considerando presentar un amparo judicial para proteger su derecho a un ambiente saludable y están evaluando denuncias ante el Ministerio del Ambiente y la Defensoría del Pueblo.
Con la llegada de nuevas tormentas pronosticadas, los vecinos han propuesto medidas para mitigar la situación, como el bloqueo parcial de los orificios del sumidero para evitar la acumulación de residuos y el desbordamiento. Sin embargo, la falta de recursos y la desidia estatal continúan siendo obstáculos significativos para la mejora de su entorno.
La crisis en el barrio Terminal refleja un problema más amplio en la administración municipal, donde se han desviado recursos destinados a obras de infraestructura. Un informe de la Contraloría reveló que más de 512.000 millones de guaraníes de los bonos G8, que debían destinarse a la mejora de cuencas pluviales, fueron desviados a gastos corrientes, paralizando las obras necesarias para prevenir inundaciones en la zona.
La situación actual en Asunción pone de relieve la urgencia de una respuesta efectiva por parte de las autoridades, que deben atender las demandas de los residentes de áreas vulnerables y asegurar que se realicen las inversiones necesarias para prevenir futuras crisis.
