Los economistas Patricia Goto y Gustavo Rivas, del Banco Atlas, presentaron sus análisis sobre la situación económica actual y las proyecciones para 2027 durante el evento “Coordenadas Atlas”. Para el próximo periodo, estiman un crecimiento económico del 4%, una inflación del 3,5% y un tipo de cambio entre G. 6.200 y G. 6.350.
En cuanto a las proyecciones para este año, se alinean con la previsión oficial de una expansión del PIB del 4,5%, con una inflación por debajo de la meta de 1,5% y un tipo de cambio cercano a G. 6.000. Goto destacó indicadores que sugieren una desaceleración del consumo, evidenciada por el Monitor Macroeconómico del Banco Atlas.
El desempeño del Estimador Cifras de Negocios (ECN) mostró un crecimiento interanual del 4,2% al mes de julio, inferior al 8% de 2024 y al 6% de 2025. La economista advirtió que esta desaceleración no es aislada, afectando diversos sectores. Por ejemplo, las ventas en supermercados crecieron solo un 1% frente al 6% del año anterior, mientras que las tiendas de vestir reportaron un aumento del 3% comparado con el 6% del año pasado.
En contraste, el sector de vehículos ha mostrado un crecimiento del 14%, beneficiado por la situación cambiaria. Sin embargo, las ventas de combustibles y telefonía móvil han caído, lo que refleja una contracción del consumo en estos rubros clave. Goto resaltó que, a pesar de un año de cosecha récord de soja, las ventas de combustible permanecen en terreno negativo, lo que podría ser un indicador preocupante para la demanda futura.
La economista también mencionó la desaceleración en las importaciones como un reflejo de la tendencia de consumo. En el ámbito del uso de tarjetas de crédito y débito, aunque el financiamiento sigue creciendo a tasas elevadas, ha comenzado a mostrar signos de desaceleración, bajando de tasas de crecimiento del 30% y 40% a cifras cercanas al 20%.
Otro punto crucial es el crecimiento del crédito al consumo, que avanza a un ritmo del 23%, muy por encima del crecimiento del crédito total, que es del 17%. Este aumento representa un cambio en la estructura del financiamiento, donde el consumo ha superado al agro como principal sector financiado por el sistema financiero.
La relación entre el ingreso y el consumo plantea una preocupación adicional. El crédito al consumo ha crecido un 60% en los últimos dos años, mientras que la masa salarial solo ha aumentado un 20%. Esta divergencia indica una posible inestabilidad en el futuro del consumo.
Finalmente, Goto alertó sobre un aumento en la morosidad, que ya alcanza el 5,5% en la cartera de consumo. Sin una recuperación en los ingresos, advierte que el crédito, que había sido un motor de crecimiento, podría convertirse en una restricción.
