Las críticas al programa EASE (Educación en la Afectividad y la Sexualidad en la Escuela) del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) se intensificaron tras la difusión de textos que imponen patrones de conducta y vestimenta a las alumnas, además de incluir una valoración positiva sobre el ascenso del nazismo. Esta situación ha reavivado las alarmas sobre el enfoque pedagógico oficial.
La senadora opositora Esperanza Martínez cuestionó al ministro de Educación, Luis Ramírez, durante una sesión bicameral del Congreso, resaltando que los materiales atacan la salud sexual al omitir la eficacia del condón y promueven un modelo de sumisión femenina. Además, leyó pasajes de un relato en el que se contraponen el nacimiento de una niña con síndrome de Down y Adolfo Hitler, presentándolo como un niño «normal».
Martínez también criticó la consigna de evaluación del manual, que pide a los estudiantes analizar las «virtudes» que pudo haber visto Hitler en los alemanes y los «defectos» en los judíos, advirtiendo que este tipo de ejercicios naturaliza discursos de odio y supremacismo ideológico en las aulas. El programa EASE también ha recibido críticas por su enfoque negativo sobre el uso del preservativo y la salud sexual, omitiendo información crucial sobre su eficacia en la prevención de infecciones y embarazos no planificados.
La senadora señaló que el material educativo promueve roles de género que enseñan obediencia a los menores, sugiriendo que las chicas deben «ponerse guapas pero no provocativas» para recibir respeto. Este enfoque, según críticos, traslada la responsabilidad de la violencia y el acoso hacia las víctimas y perpetúa estereotipos machistas, en un contexto marcado por una ola de feminicidios en el país.
Los padres también han manifestado su preocupación por la subordinación de los derechos de los niños al cumplimiento de deberes, sugiriendo que los derechos son negociables. Este enfoque ha sido señalado como una violación de la Constitución Nacional y de las convenciones internacionales sobre la infancia.
La controversia se extiende a la ideología detrás de los materiales del programa, que provienen de una adaptación de un esquema escrito por la ecuatoriana María Judith Turriaga, ya criticado por su sesgo religioso y falta de rigor científico. La revisión del contenido estuvo a cargo de una Mesa Técnica de Padres, compuesta por organizaciones religiosas.
La impresión y distribución de los textos, financiados por Itaipú Binacional en un contrato de 7,3 millones de dólares, ha sido adjudicada a la firma Atlas Representaciones S.A., cuyo director general tiene vínculos familiares con la primera dama y el presidente. Gremios editoriales han denunciado favoritismos en el proceso de licitación.
A pesar de los reclamos y solicitudes de acceso a los contenidos, el ministro de Educación no ha cumplido con las promesas de transparencia en la distribución de los materiales a las escuelas públicas.