El Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico (IPPSE) ha presentado su Informe Técnico 2/26, que califica a las centrales hidroeléctricas de ríos interiores como una fuente “complementaria” para diversificar la matriz energética del país. Este informe, aprobado el 14 de octubre, advierte sobre un posible déficit de potencia y energía en Paraguay a partir de 2031, sugiriendo que estas centrales podrían ayudar, pero no sostener por sí solas la expansión del sistema eléctrico.
El análisis se basa en un inventario hidroenergético realizado por Itaipú y la Fundación Parque Tecnológico Itaipú (FPTI-PY) en 2011, que identificó 1.745 emplazamientos posibles para pequeñas y medianas centrales. Sin embargo, la mayoría de estos sitios son pequeños y, en total, suman solo 1.048 MW. De estos, solo 70 alcanzan 1 MW o más, y apenas 22 llegan a los 5 MW, aportando un total de 398 MW.
El mayor potencial se encuentra en el río Monday, con dos sitios que podrían generar 170,2 MW, representando cerca del 43% del total. Otras cuencas destacadas son Ñacunday, Carapá, Ypané y Tembey, aunque la mayoría de los sitios aportan cantidades limitadas de energía. Seis cuencas no cuentan con ningún sitio que genere 5 MW o más.
El costo estimado para instalar estas centrales oscila entre US$ 2.500 y 3.000 por kW, lo que implicaría una inversión total de entre US$ 1.000 y 1.200 millones para los 398 MW proyectados. Además, el costo nivelado de la energía se sitúa entre US$ 50 y 70 por megavatio hora, cifras que superan las estimaciones para otros proyectos energéticos en la región.
El tiempo estimado para la construcción de cada central es de 5 a 6 años, mientras que el desarrollo del conjunto podría tardar entre 15 y 20 años. A pesar de la importancia de estas iniciativas, el IPPSE subraya que los datos son aún “muy preliminares” y se necesita realizar estudios adicionales de viabilidad, impacto social y ambiental.
El informe recalca que, dado el crecimiento proyectado del sistema eléctrico de más de 500 MW por año en la década de 2030, los 398 MW de estas centrales solo representarían el incremento de un año en la demanda. Por ello, el IPPSE concluye que no es sostenible depender de estos proyectos para la expansión del sistema eléctrico, aunque no descarta la posibilidad de desarrollar centrales menores si resultan viables a largo plazo.
Finalmente, el documento menciona otros proyectos potenciales que se encuentran en fases muy iniciales y que tomarían más de 10 años para implementarse, como la instalación de turbinas en la presa Yguazú y una tercera sala de máquinas en Acaray, así como dos centrales en el río Paraguay.
