Controversia en Paraguay por aumento del salario mínimo decidido por Santiago Peña

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El aumento del salario mínimo en Paraguay, decidido por el presidente Santiago Peña, ha generado un intenso debate en el sector económico. Aunque la medida representa un incremento del 5%, por encima de la inflación acumulada del 2,4%, expertos advierten sobre sus implicaciones a largo plazo.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció un aumento del 5% en el salario mínimo, superando el incremento del 2,4% de la inflación acumulada. Esta decisión ha suscitado una serie de críticas en el ámbito económico, donde analistas advierten sobre la imprevisibilidad que puede generar en el entorno empresarial.

El economista Jorge Garicoche señala que el reto no reside únicamente en si el aumento es justo o no, sino en las consecuencias que esta modificación podría acarrear para el futuro de las pautas de reajuste salarial. “Modificar esta regla, que ha servido de guía durante años, tiene un impacto significativo en la planificación económica”, afirmó.

Garicoche cuestionó el rol de la Comisión Nacional de Salarios (Conasan) en esta decisión, señalando que, a pesar de que la legislación permite al presidente definir el monto del reajuste, existía una práctica institucionalizada que vinculaba los ajustes salariales directamente con la inflación. Este cambio de rumbo podría abrir la puerta a futuras discrecionalidades en los aumentos del salario mínimo.

El impacto de la medida es limitado, ya que, según el analista, alrededor de 40% de los trabajadores en el país perciben salarios por debajo del mínimo fijado, lo que significa que solo una pequeña parte de la fuerza laboral se beneficiará directamente del incremento. De acuerdo a sus cálculos, la medida afectará aproximadamente al 10% de la población trabajadora, lo que plantea un dilema: tanto el sector empresarial como los sindicatos han expresado su descontento.

Además, Garicoche subrayó el riesgo de que un aumento salarial por encima de la capacidad productiva del país fomente una mayor informalidad laboral. A diferencia de economías más avanzadas, donde los incrementos de salarios mínimos van de la mano con la productividad, Paraguay enfrenta desafíos que la colocan en una situación diferente.

La discusión debería centrarse, según el analista, en cómo mejorar la productividad y crear más empleo formal, en lugar de debates anuales sobre el porcentaje de ajuste salarial. Este enfoque, sostiene, permitiría abordar el problema de fondo y establecer un entorno más estable para la economía.

Históricamente, el ajuste del salario mínimo se activaba cuando la inflación acumulada llegaba al 10%, un mecanismo que luego se cambió por revisiones anuales basadas en el índice de precios al consumidor. Aunque no era perfecto, ofrecía un parámetro claro para todos los involucrados.

Finalmente, Garicoche advirtió que la gran preocupación se centra en la incertidumbre que esta nueva metodología de ajuste podría generar respecto a las futuras negociaciones salariales y la planificación económica de las empresas, lo que podría afectar de manera negativa la estabilidad del mercado laboral en Paraguay.


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