Universidad Nacional de Asunción lanza proyecto para combatir brusone del trigo
La Universidad Nacional de Asunción inicia en agosto un proyecto de investigación para desarrollar variedades de trigo más resistentes a la enfermedad conocida como Pyricularia, con respaldo del Gobierno de Japón. Este esfuerzo cobra relevancia ante los crecientes desafíos climáticos.
Desde el próximo mes de agosto, la Universidad Nacional de Asunción (UNA) dará inicio a una importante investigación centrada en el combate de la Pyricularia del trigo, una patología que ha generado notables pérdidas en los cultivos. Este proyecto cuenta con financiamiento del Gobierno japonés, lo cual resalta la cooperación internacional en la mitigación de desafíos agrícolas.
Los objetivos del proyecto son claros: desarrollar nuevas variedades de trigo que incluyan múltiples genes de resistencia. Esta estrategia busca mejorar la respuesta del cultivo frente a futuras variantes del hongo que causa la enfermedad. La Pyricularia del trigo, conocida también como «brusone del trigo», se reproduce rápidamente en condiciones de alta humedad y temperaturas elevadas, un fenómeno que se ve exacerbado por eventos climáticos como El Niño.
El Prof. Dr. Julio César Iehisa, gerente del proyecto en Paraguay, enfatizó la constante evolución de los patógenos. «Si seguimos utilizando siempre el mismo mecanismo de defensa, llegará un momento en que dejará de funcionar», advirtió, poniendo de manifiesto la necesidad de innovar en las respuestas fitosanitarias.
Además de la búsqueda de nuevas variedades, el proyecto incluirá investigaciones epidemiológicas para estudiar con mayor precisión cómo se comportan las poblaciones del hongo en Paraguay y cómo estas interaccionan con las condiciones ambientales locales. Este conocimiento es fundamental para fortalecer los cultivos y garantizar una producción sostenible.
El enfoque integral del proyecto no solo beneficiará a los agricultores paraguayos, sino que también contribuirá a la seguridad alimentaria regional. En un contexto donde los cambios climáticos son cada vez más frecuentes, este tipo de investigaciones se vuelve esencial para preservar la agricultura y enfrentar futuros desafíos.
La colaboración entre instituciones locales e internacionales refleja un compromiso compartido para abordar problemas agrícolas críticos y asegurarse de que las comunidades productoras no se vean amenazadas por enfermedades que puedan comprometer su sustento.