Las familias productoras de invernaderos se encuentran en una situación crítica tras las recientes pérdidas de cultivos debido a fuertes vientos y tormentas. Con una inversión que puede alcanzar hasta G. 25 millones por invernadero, muchos agricultores enfrentan deudas y la falta de asistencia estatal, lo que les lleva a movilizarse frente al Ministerio de Agricultura para exigir la reposición de daños y la implementación de un seguro agrícola.
Adrián Vázquez, productor agrícola, destacó la angustiante realidad que viven las familias rurales, quienes ven destruidos en minutos el fruto de meses de trabajo. La destrucción de los invernaderos no solo afecta la producción, sino que también impide a los agricultores reinvertir en sus actividades. Según Vázquez, los vientos han destrozado repetidamente estas estructuras, cruciales para la producción hortícola, generando gran preocupación entre los productores ante el pronóstico de más fenómenos climáticos adversos.
El dirigente criticó la respuesta del Gobierno, señalando que la ayuda recibida ha sido insuficiente para hacer frente a las pérdidas. Aunque en ocasiones se ha entregado plástico para reparar invernaderos, este material no es adecuado para resistir los fuertes vientos. Además, Vázquez lamentó la falta de acompañamiento técnico por parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), lo que agrava la situación de incertidumbre para los agricultores.
La problemática va más allá de las pérdidas materiales, ya que también pone en riesgo la continuidad de la agricultura familiar. Sin una política pública eficaz, muchos pequeños agricultores podrían verse obligados a abandonar sus actividades por la falta de recursos necesarios para recuperar sus instalaciones y cultivos.
Construir un invernadero completo puede costar alrededor de G. 12 millones, y si el agricultor debe adquirir todos los materiales por su cuenta, este costo puede elevarse a entre G. 20 millones y G. 25 millones. Algunos productores tienen hasta 10 invernaderos, lo que significa que la destrucción de estos representa pérdidas millonarias.
La situación se complica aún más con la caída de los precios de los productos hortícolas. Actualmente, el kilo de tomate se comercializa a apenas G. 1.000, un precio que no cubre los costos de producción. La combinación de daños por temporales, precios bajos y la falta de asistencia estatal deja a los pequeños productores en una vulnerabilidad extrema.
Ante esta crisis, la Federación de Productores anunció una movilización el próximo miércoles 14 frente al Ministerio de Agricultura y Ganadería, para exigir respuestas adecuadas y la reposición de los daños sufridos. Además, se busca abrir un debate sobre la implementación de un seguro agrícola que proteja las inversiones de las familias rurales.
Las autoridades nacionales han sido cuestionadas por no reconocer la gravedad de la situación en el campo. La falta de una política de protección efectiva que contemple la prevención, asistencia técnica y recuperación de instalaciones es una demanda urgente de los productores, quienes advierten que sin medidas concretas, la repetición de temporales podría acelerar la desaparición de pequeñas unidades productivas.
Mirta Guerrero, encargada de la Dirección de Extensión Agraria, informó que los técnicos están realizando recorridas en las fincas para evaluar los daños y asistir a los afectados. Aseguró que muchos productores ya han recibido asistencia en zonas afectadas como Santa Rosa del Mbutuy y 3 de Febrero, y que los trabajos para determinar la magnitud de los daños continúan.
