La calificadora de riesgos Moody’s abordó la crisis del Ueno Bank, que impactó notablemente el entorno financiero y político de Paraguay, contribuyendo a la destitución del expresidente Santiago Peña. En un informe reciente, la agencia norteamericana prevé que la administración de Pedro Alliana mantenga el actual marco de política económica, caracterizado por la disciplina macro fiscal, el crecimiento sostenido, la baja inflación y una deuda controlada.
Moody’s no anticipa un efecto inmediato en el perfil crediticio soberano de Paraguay, basándose en el sólido crecimiento económico y una carga de deuda pública relativamente baja, que se sitúa en alrededor del 38% del PIB. Sin embargo, el análisis confirma la existencia de debilidades institucionales y problemas de gobernanza, especialmente en lo que respecta al control de la corrupción y la efectividad gubernamental.
El 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay (BCP) anunció la resolución de Ueno Bank, cuyo índice de solvencia descendió por debajo del mínimo regulatorio. Hasta septiembre pasado, Ueno representaba el 8% de los créditos y el 9% de los depósitos del sistema financiero. Moody’s enfatiza que la quiebra del banco refleja serias deficiencias en la gobernanza y supervisión dentro del sector.
La calificadora abunda en que la crisis generará un pasivo contingente para el gobierno, aunque los costos fiscales directos parecen limitarse al respaldo de liquidez del BCP al fondo de garantía de depósitos. Este fondo asegura que aproximadamente el 97% de los depositantes de Ueno esté cubierto, y a septiembre de 2026, posee una liquidez de US$1.600 millones, que es el doble de los depósitos asegurados de Ueno.
Moody’s también destaca preocupaciones sobre la independencia del BCP, a raíz de las denuncias de corrupción en Ueno. Carlos Carvallo, expresidente del BCP y de Financiera Ueno, está bajo custodia mientras enfrenta un proceso penal relacionado con la entidad. Esto ha suscitado dudas sobre la protección de los activos financieros en el país.
La agencia acredita que a pesar de las reformas implementadas en los últimos años, las limitaciones en la capacidad institucional siguen afectando la gobernanza. Las calificaciones de Paraguay en los Indicadores Mundiales de Gobernanza se sitúan por debajo de la media en comparación con otros países calificados en Baa.
Desde la perspectiva de Moody’s, el mandato de Pedro Alliana es visto como un factor que puede asegurar la continuidad de las políticas económicas actuales, centradas en la disciplina fiscal y la estabilidad monetaria. Alliana se ha presentado como un defensor de la contención del gasto público en lugar de aumentar impuestos.
Por último, la calificadora espera una transición política ordenada que permita tomar decisiones efectivas sobre la resolución de la crisis bancaria y seguir ejecutando políticas económicas. No obstante, advierten que una inestabilidad prolongada podría socavar el desempeño económico del país y la confianza de los inversores.
