Golpe al corazón del narcotráfico en Zanja Pytá: El rastro de la marihuana que no llegará al mercado
En el silencio de la Colonia Nueva Virginia, allí donde la selva intenta reclamar su territorio, el eco de los machetes y las llamas marcó el fin de una estructura logística de gran escala. Bajo el marco del Plan de Acción SUMAR, agentes del Departamento Especializado contra el Narcotráfico ejecutaron este miércoles una de las intervenciones más significativas en lo que va del año en el Departamento de Amambay.
Desde las 07:30 horas, la División Regional N° 13, con el respaldo estratégico de la División de Inteligencia, desmanteló un complejo de producción que operaba con una eficiencia industrial en medio de la precariedad rural.
Radiografía de la destrucción
Lo que a simple vista parecía un establecimiento rural común, escondía un centro de acopio y procesamiento de alta capacidad. La fiscal Abg. Rosaba Coronel lideró el procedimiento que arrojó los siguientes resultados:
- El pulmón del cultivo: Se destruyeron 10 hectáreas de supuesta marihuana. El operativo fue quirúrgico: tres hectáreas estaban en etapa de crecimiento, mientras que las otras siete ya se encontraban en plena fase de cosecha, listas para ser procesadas.
- La infraestructura logística: Se localizaron y calcinaron 4 campamentos precarios que servían de vivienda y base de operaciones para los cultivadores.
- Maquinaria del ilícito: La incautación incluyó herramientas clave para el prensado y refinamiento:
- 94 bolsas de marihuana picada (un total de 2.820 kilos).
- Una prensa rústica, 8 gatos hidráulicos y 2 guillotinas.
- 15 zarandas y una forrajera manual.
Más que números: Un golpe a la cadena de suministro
Este operativo no solo representa una pérdida monetaria millonaria para las estructuras criminales de la frontera, sino que interrumpe el flujo de distribución hacia los mercados internacionales. La quema controlada de los casi 3.000 kilos de droga picada evita que el producto final —la «hierba» ya procesada— logre ser compactada y traficada.
La jornada, que se extendió por casi nueve horas bajo el intenso sol de Amambay, cerró alrededor de las 16:00 horas con la destrucción total de los enseres y la materia prima.
«El Plan SUMAR busca precisamente esto: restar capacidad operativa al crimen organizado y sumar seguridad a las zonas rurales», señalaron fuentes cercanas al operativo.
En Pedro Juan Caballero y sus alrededores, la lucha contra el narcotráfico sigue siendo una batalla de desgaste, pero días como hoy demuestran que la presencia del Estado en los rincones más profundos de la frontera es una realidad difícil de ignorar para quienes operan al margen de la ley.


