Las largas esperas, los estantes vacíos y las compras de medicamentos de bolsillo reflejan la frustración de los asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS), que han expresado sus preocupaciones por la escasez de insumos. Mientras tanto, la dirección del IPS, liderada por Derlis León, asegura que el stock de medicamentos en las farmacias es del 90% y que están en proceso licitatorio para aumentar su vademécum.
Evelyn Alviso, jefa del Departamento de Administración y Logística del IPS, declaró en una entrevista que la institución ha logrado un «equilibrio administrativo» y una cobertura contractual del 94%. Sin embargo, esta afirmación contrasta con la aguda realidad que enfrentan los pacientes diariamente al visitar las farmacias del ente.
Alviso defendió la gestión actual, argumentando que la administración ha estado trabajando para mejorar la situación operativa en los últimos ocho meses, y que el ingreso de medicamentos es constante, aunque depende de entregas parciales de los proveedores. Desde septiembre, se han emitido 1,500 órdenes de entrega por un valor de 75 millones de dólares.
A pesar de que la cobertura contractual se mantiene en un 94%, el stock real en las farmacias está en torno al 90% del total de 506 medicamentos que conforman el vademécum. Este 10% de faltantes puede tener un impacto significativo en los pacientes, quienes enfrentan una escasez de fármacos esenciales.
Alviso reconoció que el abastecimiento no es lineal y que, aunque el ingreso de insumos es continuo, puede resultar fluctuante. La directora aseguró que se están realizando esfuerzos para mantener los niveles de stock, incluso frente a las protestas de los pacientes por la falta de medicamentos como diclofenac y losartán potásico.
Mientras el IPS reporta un 90% de disponibilidad, la realidad en las salas de espera de clínicas y hospitales es desfavorable. Los asegurados se ven obligados a comprar medicamentos para enfermedades crónicas, y en muchos casos, para costear tratamientos oncológicos que son costosos y escasos, dependen de actividades benéficas o préstamos.
Además, los pacientes enfrentan la necesidad de adquirir insumos básicos para cirugías menores, como hilos de sutura y gasas, cuyo suministro no está garantizado. La actual situación se ve agravada por la suspensión de licitaciones de medicamentos de alta complejidad, lo que deja a muchos pacientes con enfermedades graves en una situación vulnerable.
