Cuba se abre al capitalismo y aprueba su mayor reforma en décadas: banca privada, mercado cambiario y fin de los subsidios
Cuba enfrenta su crisis económica y social más grave, lo que ha llevado al Gobierno a romper con dogmas tradicionales. Ante presiones externas y un descontento interno, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) ha aprobado un paquete de 176 medidas drásticas. Este plan busca «hacer lo necesario para preservar lo esencial» e introduce formalmente dinámicas de mercado en la economía cubana. Entre las reformas destacan la autorización para la creación de bancos privados, la apertura de empresas estatales a capital privado y el desmantelamiento de subsidios universales, lo que pone fin al igualitarismo. Además, se permiten sucesivas devaluaciones de la moneda nacional, lo que ha generado una advertencia de las autoridades: aquellas empresas que no se adapten a esta devaluación serán liquidadas. Estas medidas reflejan un cambio significativo en la política económica de Cuba, marcando una transición hacia un modelo más flexible que busca enfrentar la complicada situación actual. Sin embargo, el impacto de estas reformas y la respuesta de la población ante estos drásticos cambios aún está por verse, en un contexto de creciente insatisfacción social. Las acciones del Gobierno indican una urgencia por modernizar la economía, pero también plantean retos en términos de equidad y estabilidad social en el país. La situación en Cuba sigue evolucionando, mientras se intenta equilibrar la presión externa con las demandas internas por mejores condiciones de vida.