Crisis en transporte público de Asunción persiste a pesar de nuevos buses eléctricos
Largas esperas en el transporte público marcan el feriado en Asunción, a pesar de la llegada de nuevos buses eléctricos
Asunción, 12 de junio de 2026 – En la jornada de feriado, los usuarios del transporte público en Asunción enfrentaron largas esperas, un problema que se ha vuelto habitual. Aunque la reciente adquisición de 70 buses eléctricos por parte del Gobierno ofrece una esperanza de mejora, la realidad cotidiana sigue siendo frustrante para los pasajeros.
Durante el feriado, donde muchos ciudadanos optan por quedarse en casa, los reclamos por la falta de unidades en las rutas han sido constantes. Los usuarios lamentan que la situación no se limita a días festivos, sino que se repite a lo largo de la semana. Los ciudadanos cuestionan a las empresas de transporte, que reciben subsidios estatales, por su incapacidad para ofrecer un servicio eficiente.
Recientemente, el Viceministerio de Transporte (VMT) reportó que actualmente hay 70 buses eléctricos operando en el área metropolitana. De este total, 30 son propiedad del Estado y son gestionados por el Consorcio Arapoti, que incluye a las empresas Ñanduti S.A. y Automotores Guaraní S.R.L. Estas unidades están asignadas a las líneas E1, E2 y E3. Las 40 unidades restantes pertenecen a la empresa Ñandutí, que opera en las líneas 165 y 27.
A pesar de la llegada de estas nuevas unidades, que se esperaba mejoraran la movilidad en la ciudad, los problemas persistentes en el sistema de transporte público han generado descontento generalizado entre los usuarios. La falta de una atención adecuada a sus necesidades diarias es un tema recurrente de preocupación.
En enero de este año, la administración de Santiago Peña promulgó la reforma del transporte público, prometiendo mejorar las condiciones del servicio. Sin embargo, hasta la fecha, la implementación de esta reforma ha progresado lentamente, dejando a muchos ciudadanos insatisfechos.
El debate en torno a la gestión del transporte público se intensifica, sobre todo cuando el subsidio estatal no parece traducirse en mejoras visibles en el servicio. Ante este panorama, los ciudadanos exigen soluciones efectivas que garanticen un transporte urbano ágil y eficiente.
Mientras tanto, los usuarios continuarán enfrentando largas esperas y la incertidumbre de si las nuevas inversiones conducirán a un cambio real en sus travesías diarias. La situación pone en evidencia la necesidad urgente de que el Gobierno y las empresas de transporte aborden los problemas de fondo que afectan a la población.