Intervención del Ueno Bank en Paraguay desata crisis financiera y política
Asunción, Paraguay – La madrugada del 3 de noviembre marcó un punto crítico para cerca de tres millones de paraguayos cuando el Banco Central decidió intervenir el Ueno Bank debido a una grave insolvencia. La medida implicó el cierre inmediato de la entidad y la paralización de su aplicación móvil, dejando sin acceso a sus ahorros a miles de ciudadanos y generando un impacto directo en la economía diaria y en la confianza pública.
El anuncio provocó una oleada de protestas en distintas ciudades y la detención de los principales directivos de la institución. En cuestión de 72 horas, la crisis se intensificó hasta alcanzar el nivel político más alto: el Congreso destituyó al presidente Santiago Peña, quien semanas antes había garantizado públicamente la solidez del banco y la seguridad de los fondos de los clientes. Peña fue posteriormente encarcelado acusado de presunta lesión de confianza y administración fraudulenta.
Entre los afectados se encuentra Marlyn López, docente universitaria de la ciudad de Piribebuy, quien perdió sus ahorros equivalentes a 3.800 dólares y se vio obligada a depender de la solidaridad de amigos y colegas para enfrentar los gastos básicos. “No solamente he perdido dinero, también la confianza en las autoridades y en el sistema financiero”, confesó. Su situación refleja la realidad de miles que utilizaban la plataforma digital para gestionar sus pagos y que esta dejó de funcionar de forma abrupta.
Por otro lado, Rubén Causarano, un emprendedor informal de Asunción, narró cómo la interrupción del servicio bancario afectó su negocio de ventas ambulantes y la financiación de la educación de su hija. Sin efectivo disponible, recurrir a la antigua costumbre de guardar dinero físico se convirtió en una necesidad en medio de la incertidumbre.
El Banco Central ha informado sobre anticipos parciales para algunos ahorristas, aunque muchos, como López y Causarano, aún no han recibido notificaciones ni devolución de fondos. La crisis desveló fallas en la supervisión del sistema financiero y generó un profundo descontento social que podría repercutir en la estabilidad política y económica del país.
Mientras la justicia continúa con las investigaciones y se busca estabilizar el sector bancario, los paraguayos afectados enfrentan un escenario complejo, en donde la recuperación parece aún lejana y la confianza institucional, seriamente dañada.
