En el barrio Las Colinas, al norte de Asunción, se ha desatado un conflicto entre dos grupos de vecinos debido a la organización de torneos de fútbol. Un grupo, liderado por Leonardo Almada, ha denunciado a la escuela de fútbol «Crack» por realizar estos eventos sin habilitación y con fines de lucro en la plaza del barrio.
Los denunciantes, apoyados por el coordinador de comisiones vecinales Garay, han expresado su preocupación por problemas de polución sonora, aglomeraciones, consumo de alcohol en la vía pública y conductas inapropiadas cerca de sus hogares. Almada mencionó que en abril se presentó una protesta formal ante la municipalidad, argumentando el incumplimiento de varias leyes relacionadas con el uso de la plaza.
La municipalidad envió a un agente para investigar la situación, resultando en una resolución firmada por el intendente en agosto, que confirmaba que la escuela de fútbol no estaba habilitada y ordenaba la suspensión de torneos con fines de lucro. Almada sostiene que, a pesar de ello, los torneos continúan realizándose y criticó la situación del alcohol y las conductas inapropiadas que se generan.
Por otro lado, los defensores del torneo, como Eduardo Segovia, Aurelio Díaz y César Luis Campos Cervera, han rechazado las acusaciones. Aseguran que los fondos recaudados se destinan a la escuela de fútbol y a ayudar a vecinos necesitados. Argumentan que la organización de los torneos ha contribuido a mejorar la seguridad de la plaza, alejando a personas indeseables y financiando mejoras en la iluminación.
Segovia también acusó a los denunciantes de intentar impedir el torneo mediante denuncias ante diversas autoridades, pero afirmó que las investigaciones no encontraron irregularidades, lo que permitió la continuación de las actividades. Además, mencionó que los vecinos del barrio utilizan la plaza para actividades familiares y deportivas cada fin de semana.
El comisario presente en la situación aclaró que la policía se encarga de mantener la seguridad en la plaza y que, aunque existe una prohibición sobre el lucro en deportes, no pueden desalojar a quienes quieren jugar ni a los manifestantes, dado que la plaza es un espacio público. La tensa situación refleja la división entre los vecinos sobre el uso del espacio comunal y la regulación de actividades deportivas en la zona.
