El costo humano del permanente estado de excepción de Nayib Bukele
El «modelo salvadoreño» de seguridad se fundamenta en la implementación de un estado de excepción permanente que limita derechos y centraliza el poder con el objetivo de salvaguardar a la población del crimen y la violencia. Este enfoque ha sido celebrado por el régimen salvadoreño, que sostiene que los resultados positivos justifican las medidas extremas adoptadas. Sin embargo, esta justificación se asemeja a una narrativa histórica que ha sido usada para legitimizar atrocidades, resultando frecuentemente en desastres sociales y daños humanos de larga duración. La tendencia de priorizar la seguridad sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales puede acarrear consecuencias graves para la sociedad, generando un legado de violencia y represión. Estos daños pueden requerir generaciones para ser reparados, lo que plantea la necesidad de reconsiderar las estrategias de seguridad y abordar los factores subyacentes del crimen y la violencia en lugar de recurrir a medidas autoritarias. El enfoque de El Salvador invita a reflexionar sobre el balance entre la seguridad pública y el respeto a los derechos humanos, subrayando la importancia de encontrar soluciones sostenibles que no solo busquen resultados inmediatos, sino que también promuevan una paz duradera y el bienestar de la ciudadanía. A largo plazo, es crucial evaluar el costo social y humano de sacrificios en pro de la seguridad que pueden resultar en una erosión de los valores democráticos y una mayor desigualdad.