El olivo entra en el ‘arca de Noé’ de semillas para garantizar su conservación frente a catástrofes
Desde este viernes, el olivo se suma a la Arca de las Semillas de Noé, situada en la isla noruega de Svalbard, que sirve como un gran almacén de semillas para asegurar la producción de alimentos en caso de catástrofes. Esta Bóveda Mundial de Semillas, dedicada a la conservación de material genético de cultivos, alberga 1.000 muestras de olivo recolectadas por la Universidad de Córdoba y Granada. La instalación está diseñada para resistir desastres naturales, conflictos bélicos y el cambio climático, con muros de hormigón de un metro de debilidad y localizada a 120 metros bajo tierra en una montaña helada del archipiélago ártico, a 2.000 kilómetros de Oslo.
Dentro de la bóveda, la temperatura se mantiene a -18ºC y tiene la capacidad de operar sin energía eléctrica, gracias al permafrost natural del Ártico. Actualmente, alberga un total de 1,37 millones de granos de más de 6.500 especies de plantas de todo el mundo. Este esfuerzo busca garantizar la supervivencia de cultivos esenciales para la humanidad en un futuro comprometido por la adversidad. La inclusión del olivo refleja la importancia de esta planta en la dieta mediterránea y su valor agrícola global, destacando la necesidad de preservar su diversidad genética ante posibles escenarios de crisis alimentaria.