Secuestros y derecho en defensa del salario mínimo, lo imprevisible marca la campaña en Colombia
El reciente secuestro de la senadora indígena Aida Quilcué y su equipo en una carretera montañosa del suroeste de Colombia ha puesto de manifiesto la inseguridad general en el país. Armados interceptaron su camioneta, logrando hacerla desaparecer durante varias horas. La respuesta de las fuerzas del orden fue inmediata y, afortunadamente, todos aparecieron con vida. Sin embargo, este incidente envió un potente mensaje sobre la vulnerabilidad en Colombia; incluso figuras políticas con escoltas no están a salvo. Este hecho suscita preocupaciones sobre la seguridad de los ciudadanos comunes, quienes carecen de los recursos y protección que tienen los funcionarios. La situación refleja un clima de temor y la percepción de que la violencia puede alcanzar a cualquiera, intensificando la inquietud sobre el futuro de la seguridad en el país.