«¡NO ROBAR!»: El retorno del «Justiciero» baña de sangre la Línea Internacional

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El hallazgo del cuerpo de Marcelino Villalba Barreto, ejecutado y maniatado a metros de la Línea Internacional, marca el macabro retorno de la violencia por mano propia en Pedro Juan Caballero. Con el sello del «ajusticiamiento», el crimen vuelve a poner en jaque la seguridad de una zona donde la ley suele escribirse con sangre.

El silencio de la noche en la jurisdicción de la Comisaría 15ª Cerro Coraí se quebró este lunes con un hallazgo que remueve los miedos más profundos de la capital del Amambay. Alrededor de las 22:00 horas, en un camino vecinal sin nombre, a escasos 200 metros de la frontera con Brasil y en la penumbra que proyecta la parte trasera del supermercado Fortis, fue localizado el cadáver de un hombre cuya muerte no fue solo un acto de violencia, sino un mensaje.

La víctima, identificada posteriormente mediante el sistema AFIS como Marcelino Villalba Barreto (38), yacía maniatada y con el cuerpo marcado por el rigor del acero. Vestía una remera gris y jeans, pero lo que realmente heló la sangre de los intervinientes no fue la vestimenta, sino el panfleto que descansaba sobre su cuerpo. «Justiciero está de vuelta, no robar», dictaba la sentencia manuscrita, una firma que en esta región evoca épocas de purgas extrajudiciales.

La anatomía de una ejecución

El trabajo de campo fue intenso. Bajo la luz de las linternas y el resplandor de las balizas, el médico forense, Dr. Lucas Riveros, confirmó lo que la escena sugería: una muerte agónica. El diagnóstico preliminar determinó como causa de muerte un shock hipovolémico producido por herida de arma blanca, tras detectar profundos cortes a la altura del cuello que acabaron con la vida de Villalba Barreto de forma casi instantánea.

Personal de Criminalística, al mando del Suboficial Principal Miguel Aranda, junto con agentes de Investigaciones y el Departamento de Homicidios, trabajaron en el lugar para levantar evidencias. La identidad del fallecido reveló un historial de desencuentros con la ley:

  • Dos órdenes de captura anteriores por Hurto Agravado (años 2010 y 2011).
  • Un compurgamiento de pena registrado recientemente, en julio de 2025.

La sombra del «Justiciero»

El trasfondo del crimen parece responder a un modus operandi tristemente célebre en la zona. La utilización de panfletos atribuyéndose la autoría del hecho bajo la premisa de «limpiar» la sociedad de supuestos delincuentes es una práctica que resurge cíclicamente en la frontera.

«Se trata de un procedimiento en curso. Estamos analizando todas las aristas, pero el mensaje dejado sobre el cuerpo es un elemento clave en la línea investigativa», mencionaron fuentes policiales.

Mientras las autoridades buscan desentrañar quiénes están detrás de este nuevo grupo o individuo que se autodenomina «Justiciero», el cuerpo de Marcelino Villalba permanece en la morgue de la Funeraria Pax Amambay, a la espera de que algún familiar reclame los restos de un hombre que, tras saldar sus cuentas con la justicia formal, terminó siendo víctima de una justicia mucho más ciega y brutal.


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