Las negociaciones sobre Ucrania llegan a su momento decisivo con el control del Donbás como principal obstáculo
El 24 de febrero marca el cuarto aniversario de la invasión rusa a Ucrania. Recientemente, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y su equipo han indicado que este mes podría ser crucial para alcanzar un acuerdo de paz. La presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien busca un triunfo diplomático, está influyendo significativamente en las decisiones de Kiev. Además, la población ucraniana está padeciendo un creciente agotamiento debido a la guerra.
Por su parte, Moscú, que no ha logrado someter a Ucrania, mantiene la esperanza de que el gobierno de EE. UU. facilite su objetivo. Más allá de la región del Donbass, el Kremlin sigue persiguiendo su ambición de controlar toda Ucrania. La situación es compleja, con múltiples factores en juego que pueden llegar a alterar el rumbo del conflicto. Las tensiones se intensifican, y el futuro de Ucrania pende de un hilo, mientras las presiones externas y el desgaste interno marcan un camino incierto hacia la paz.
La dinámica actual sugiere que el mes de febrero puede ser un punto de inflexión, con potenciales negociaciones en el horizonte, aunque los intereses y objetivos divergentes de las partes involucradas complican el escenario. La comunidad internacional permanece atenta a los acontecimientos, conscientes de que cualquier decisión puede tener un impacto significativo en el conflicto y en la estabilidad de la región.