La R1, el Procurador y el pistolero: quién es quién en el crimen de Carlos Manzo

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Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan y líder del Movimiento del Sombrero, fue asesinado a tiros el 1 de noviembre, a pesar de contar con un amplio dispositivo de seguridad. Antes de su asesinato, Manzo había recibido amenazas y anunciaba que su vida estaba en peligro, lo que llevó a la creación de un amplio equipo de protección. Sin embargo, siete de los policías encargados de su seguridad están bajo investigación por no haberlo protegido adecuadamente; incluso se sospecha que algunos de ellos pudieron haber estado involucrados en su asesinato.

El crimen de Manzo ha conmocionado el panorama político de México y ha generado críticas hacia la política de seguridad implementada por la presidenta Claudia Sheinbaum. En respuesta a este hecho violento, el presidente ha anunciado un nuevo plan de pacificación para el estado de Michoacán, además de realizar cambios en altos cargos de la administración estatal liderada por Alfredo Ramírez, también perteneciente al partido morenista.

Este suceso subraya los serios problemas de seguridad en el país y ha intensificado el debate sobre la eficacia de las estrategias gubernamentales para hacer frente a la violencia y la corrupción vinculadas al crimen organizado. La situación ha puesto en evidencia la fragilidad de la seguridad pública y el riesgo que enfrentan los líderes políticos en regiones afectadas por el narcotráfico.


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