La entrega anual de agua a Estados Unidos compromete a los agricultores mexicanos
Estados Unidos ha intensificado su presión sobre México, lo que ha llevado al país mexicano a ceder en diversas áreas, incluida la migración, la seguridad y, más recientemente, el agua. Este desarrollo adquiere relevancia a medida que se acercan las elecciones de noviembre, siendo el agua un recurso crucial para el sector agrícola de Texas, un bastión del trumpismo. El martes, ambos países acordaron un nuevo pacto para el suministro de agua desde el Río Bravo, con el secretario de Estado, Marco Rubio, proclamando que se trata de un triunfo para el presidente estadounidense.
El acuerdo compromete a México a enviar anualmente un mínimo de 431 millones de metros cúbicos de agua, representando una quinta parte del total requerido. Esto implica que los 1.258 millones de metros cúbicos deben ser entregados de forma uniforme, sin considerar las condiciones climáticas. Este pacto va en contra del Tratado de 1944, que permite a México ajustar sus entregas según las fluctuaciones meteorológicas. Tal compromiso pone en peligro la agricultura mexicana, ya afectada por escasez de agua. El mismo día que se anunció el acuerdo, EE. UU. aprobó una ley que vinculaba cualquier ayuda financiera al gobierno mexicano al cumplimiento del Tratado de Aguas, exceptuando la asistencia para combatir el fentanilo. Esta situación destaca la creciente vulnerabilidad de México ante las exigencias estadounidenses en un contexto de crisis hídrica.