La condena del timón: decenas de jóvenes migrantes llenan las cárceles acusados de conducir el cayuco a Europa
En algunas prisiones de España, como en Canarias, jóvenes inmigrantes son detenidos y acusados de trata de personas por haber ayudado en el viaje hacia Europa. Muchos de estos migrantes, procedentes de países como Mali, Mauritania o Senegal, han navegado en canoas en busca de una vida mejor, a menudo ayudando a sus compatriotas a lo largo del trayecto. A diferencia de hace unos años, cuando los patrones de las embarcaciones eran mayormente mafiosos, hoy en día muchos son pescadores en situaciones precarias que buscan un viaje gratuito o jóvenes engañados que comparten el sueño de alcanzar la costa europea.
Al llegar a España, muchos de estos inmigrantes, que viajaron llenos de miedo y hambre, se enfrentan a la prisión en lugar de encontrar refugio. Esta situación ha sido denunciada por miembros de redes de solidaridad civil, que intentan proporcionar ayuda a estos jóvenes. La fiscal de Extranjería de Canarias, Teseida García García, ha reconocido el problema, afirmando que las cárceles están llenas de «pobres desgraciados». Este nuevo modelo de tráfico de migrantes refleja una realidad compleja en la que, en lugar de ser solo víctimas de organizaciones criminales, muchos son personas comunes, atrapadas en circunstancias desesperadas que solo buscan mejorar sus vidas. La respuesta institucional, aunque consciente, sigue siendo insuficiente ante la creciente ola de criminalización de estos migrantes.