Colombia, un año de desequilibrio entre la agresividad de Donald Trump y el autoritarismo de Nicolás Maduro
Colombia ha experimentado un año de intensa actividad en su política exterior, marcado principalmente por la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela. Este conflicto ha dominado la agenda de América Latina a lo largo de 2025. Las amenazas del expresidente Donald Trump hacia el líder venezolano Nicolás Maduro han puesto al gobierno de Gustavo Petro en una situación delicada, obligándolo a encontrar un equilibrio entre la condena abierta de la situación en Venezuela y la necesidad de adaptarse a un contexto diplomático complicado.
Desde enero, con el regreso de Trump a la Casa Blanca y la controvertida reválida del mandato chavista, Colombia ha tenido que maniobrar con cautela para no exacerbar las tensiones en la región. La administración de Petro ha estado bajo presión tanto interna como externa, tratando de articular una respuesta que no solo refleje su postura política, sino que también considere las implicaciones para la seguridad y la estabilidad regional.
Este escenario ha sido complicado por la polarización y los intereses divergentes que persisten entre los países de América Latina, lo que ha llevado a Petro a establecer una estrategia que busque proteger los intereses colombianos sin alienar a aliados ni deteriorar relaciones, especialmente en un tiempo donde los acontecimientos en Venezuela pueden impactar significativamente en la paz y la política en Colombia.