Cinco relatos conmovedores de fe y gratitud en Caacupé.
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08 de diciembre de 2025 – 12:49
Cada diciembre, miles de devotos se dirigen a la Villa Serrana para realizar promesas, ofrecer agradecimientos y expresar súplicas en una misma voz. Dentro de esta multitud, destacan cinco relatos que resuenan por la fortaleza de sus protagonistas, por la esperanza que llevan y por la devoción que los guía hacia la Virgencita Azul.
A pocos metros, Alicia Miranda y Ángel Bareiro, un matrimonio de Minga Porã, llegaron para celebrar un sueño que les ha tomado años: ambos han logrado convertirse en docentes. Para esta pareja, alcanzar este objetivo no habría sido posible sin la guía espiritual que sienten de la Virgen.

Desde Vaquería, llegó Daniela Aquino, quien ha sido devota de la Virgen durante más de 20 años. Cada año, llega con agradecimientos y peticiones, pero esta vez trae un ruego especial: la salud de su familia.
“Siempre me he encomendado a ella y nunca me ha fallado”, dijo mientras se incorporaba entre los peregrinos.

La emoción también llegó a Margarita Bernal, una joven de 20 años de Choré, quien vio por primera vez a la Virgen de Caacupé. Su devoción nació gracias a su patrona, y quedó profundamente impresionada por la multitud, los cantos y la fe vibrante del pueblo.

Más de 15 años de fe
Desde Emboscada, un grupo integrado por Maira Ruiz, Miguel Montanía, Paulina Pérez y Tadeo Pérez, ha cumplido su promesa juntos durante más de 15 años. Para ellos, este viaje trasciende la tradición: es una forma de agradecer, de unirse como familia y de renovar su fe.

Son cinco historias, cinco trayectorias diferentes, pero un mismo destino: los pies de la Virgen de Caacupé, donde la esperanza se renueva y el corazón del pueblo paraguayo late con una fuerza inigualable.
La fe
En Caacupé, la fe no solo se observa, se escucha y se toca; se vive y se comparte con una fuerza que transforma el corazón de quienes llegan.